C132- AFERRARSE A LA ESPERANZA
—Estoy aquí para hablar, Jodie. Y no me voy hasta que me digas qué te pasa.
Jodie bajó la mirada y volvió a los documentos como si pudiera esconderse en ellos.
—No sé de qué hablas. Estoy bien.
—No lo estás.
Savanna caminó hacia ella, se sentó en la silla frente al escritorio y dejó que el silencio se extendiera entre ellas.
Jodie apretó los labios mientras sus manos temblaban sobre los papeles.
—Savanna, de verdad. Estoy bien. Solo cansada, he tenido mucho trabajo.
—Mentira.
Jodie levantó la vista y sus ojos estaban brillantes, llenos de lágrimas que se negaba a derramar.
—¿Por qué insistes?
—Porque eres mi amiga. Y porque sé que algo está mal, Braxton está destrozado. Tú estás destrozada y nadie me dice nada.
Jodie se rio amarga.
—Braxton está mejor sin mí.
—Eso es una estupidez y lo sabes.
—No lo es.
Savanna se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en el escritorio.
—Jodie. Mírame.
Jodie obedeció y sus ojos se encontraron.
—Dime qué pasó… por favor.
—No puedo.
—¿Por qué no?
—Porque si te lo digo, todo va a explotar. Y no puedo... no puedo hacer eso.
Savanna extendió su mano, tomó la de Jodie y la apretó.
—Lo que sea que pasó, podemos manejarlo. Juntas. Pero necesito que confíes en mí.
Jodie cerró los ojos, respiró profundamente y entonces, las palabras comenzaron a salir.
—Elias abusó de mí.
El silencio que siguió fue ensordecedor, Savanna se quedó inmóvil, su mano apretando la de Jodie con más fuerza.
—¿Qué?
—Me interceptó en el estacionamiento, hace semanas. Dijo que quería hablar, que solo quería hablar. —Su voz se quebró—. Yo... yo le dije que se alejara que me dejara en paz. Y entonces... todo se volvió borroso, cuando desperté, estaba desnuda. Él estaba ahí, con su teléfono, con mis fotos.
Savanna sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
—Jodie...
Savanna podía entender eso, pero sería más cruel que Braxton sufriera en la ignorancia.
—Jodie...
—Además... —Su amiga se secó las lágrimas con la manga y su voz se volvió un susurro—. Estoy embarazada. Y no sé si... si es de Braxton o de Elias.
Esto dejó sin habla a Savanna, porque ahora la situación acababa de ponerse peor.
—¿Estás segura?
—Sí. Me hice una prueba de farmacia, pero estoy segura.
Los labios de Jodie temblaron.
—Mi sueño de tener un hijo se manchó. Se ensució... Dime, Sav, ¿cómo puedo estar feliz? ¿Cómo?
Savanna miró a su amiga con el alma rota.
—Ay, Jodie...
La abrazó fuerte y Jodie escondió la cara en su cuello.
—Ninguna mujer debería pasar por esto. Ninguna... —Savanna la apartó suavemente para secar sus lágrimas—. Pero aun así, con miedo, con dolor, debes decirle a Braxton. Porque hay una posibilidad de que sea de él y tuyo.
La miró directo a los ojos.
—Y tienes que aferrarte a ella, ¿ok? Tienes que aferrarte a la posibilidad de que ese bebé sea de Braxton.
Jodie la miró, sin saber si iba a ser capaz.

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