El cielo también parecía reflejar la tristeza, cubierto de un tono gris y sombrío.
Los asistentes al velorio vestían de riguroso luto, ropas negras que hacían que toda la residencia de los Gómez estuviera envuelta en una atmósfera pesada y asfixiante.
Nada más entrar, Macarena vio a los miembros de la familia recibiendo a los invitados.
—¿Por qué llegas hasta ahora? ¿No te llamé ayer mismo?
Apenas dio un paso hacia adentro, Sabrina se acercó corriendo hacia ella con los ojos rojos. Entre sollozos y lágrimas, le reclamó:
—Mi abuela te adoraba... y ahora que acaba de fallecer, ¿le haces esto? ¡Estás pisoteando su memoria!
El tono de Sabrina estaba cargado de resentimiento.
Pero apenas terminó de hablar, no pudo evitar lanzarse a los brazos de Macarena, llorando a mares.
Ni siquiera ella entendía por qué la abrazaba, pero en ese momento, anhelaba desesperadamente el consuelo de Macarena. Quería que la arrullara con voz suave, como solía hacerlo antes.
La noche anterior, su hermano Fermín había regresado a casa sin decir una sola palabra. Estaba completamente mudo.
No se enojó, no lloró, no mostró ninguna señal de dolor. Su comportamiento era escalofriantemente frío y calculador, y esa misma tranquilidad la llenó de pánico.
Sabrina sentía que algo profundo e irreversible había cambiado en él.
Esa transformación la aterraba como nunca antes, y al parecer, solo el abrazo de Macarena era capaz de devolverle un poco de paz.
—Sabri, ¿qué haces aquí?
Justo cuando Sabrina lloraba a cántaros aferrada a ella, la voz de su madre, Florencia Gómez, sonó a sus espaldas.
Florencia separó a Sabrina bruscamente y le clavó una mirada gélida a Macarena.
Desde el divorcio, Florencia nunca ocultó su desdén hacia Macarena, algo que Sabrina sabía a la perfección.
Incluso después de que Abril Cordero terminó en la cárcel, Florencia no dejó de criticar a Macarena. La última vez que Sabrina insinuó que su hermano y Macarena deberían volver, Florencia se puso fúrica.
En esa ocasión, Florencia le había dejado las cosas claras:
—Hay muchísimas mujeres deseando casarse con mi hijo. Chicas con mejores familias e influencias que Macarena o Abril sobran en Rivella. El Grupo Gómez nunca debería rebajarse ante una mujer por simple sentimentalismo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste
Por favor informen si las cantidades que tienen en la aplicación para pagar es en moneda mexicana para poder pagar...
Las cantidades que ponen para pagar son en pesos nexicanos...
Abone para obtener monedas para habilitar capítulos y no hay subido mas. Que sucede?...
Porque no han subido mas capítulos??...