¡Su futura esposa estaba a punto de escapar!
Y para él, lo más importante en este momento ni siquiera era salir a buscar a la mujer que amaba.
Al viejo mayordomo le castañeteaban los dientes de la angustia.
—Joven Benjamín, si la familia Miramontes cancela el compromiso, usted va a perder a la chica de sus sueños.
Benjamín Salinas lo miró con absoluta frialdad. —No es para tanto.
—Pero, joven Benjamín...
Benjamín levantó su gran mano, cortando la conversación. —Te preocupas demasiado.
Esa llamada de la familia Miramontes para anunciar la cancelación del compromiso no era más que una amenaza.
Fabiola ya le había hecho un escándalo el día anterior.
Estaba aterrada porque Cecilia Mireles había reemplazado a Josefina en la mansión Salinas. Le daba pánico no poder sobrellevar una relación de suegra y nuera con una mujer como Cecilia.
Que los Miramontes pusieran la cancelación de la boda sobre la mesa hoy, era claramente un intento de obligarlo a ceder.
Estaban esperando que echara a Cecilia a la calle para despejarle el camino a Fabiola antes de que entrara a la familia.
Benjamín lo tenía clarísimo.
La verdad era que... era imposible que Fabiola rompiera su compromiso con él.
Su relación era excelente.
Sin ir más lejos, el día anterior él había decidido no usar protección y le había dicho que quería tener un hijo; Fabiola se había mostrado dócil y se lo había permitido sin rechistar.
Había que entender que, para Fabiola, tener un hijo era un asunto de proporciones colosales.
Aún le faltaban seis meses para terminar la universidad y, después de eso, planeaba hacer una maestría.
Ir a clases estando embarazada inevitablemente afectaría sus planes.
Pero, a pesar de todo, ella le había hecho caso, mostrándole una sumisión total.
El hecho de que Fabiola estuviera dispuesta a soportar esas complicaciones solo para complacer sus deseos demostraba lo ferviente que era su amor por él.
Además, la familia Miramontes apenas pertenecía a la clase media alta. No tenían un gran respaldo, sus contactos eran escasos y su patrimonio no representaba ni el uno por ciento de lo que tenían los Salinas. Ante los ojos de su familia, el poder de los Miramontes era simplemente insignificante.
Para Fabiola, casarse con él era escalar a lo más alto de la sociedad.
En otras palabras.
Él había sido quien se había rebajado para elegir a Fabiola.
Él era el nivel más alto al que ella podía aspirar como futuro marido.
Si lo dejaba, Fabiola podía darle la vuelta al mundo y jamás encontraría a un hombre tan excepcional como él.
¿Cómo iba a ser capaz de cancelar el compromiso?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...