La familia de Isabel entró a la habitación de Leandro y vieron a Isabel parada junto a la cama, haciendo un puchero con sus labios pintados de rojo.
—¿Qué le pasa a Isa? —preguntó Adán Molina.
Adán sostenía la mano de Yanina Solis.
Detrás de Yanina venían la Señora Molina y el Señor Molina.
Toda la familia había acompañado a la Señora Molina para que le revisaran el brazo.
Como tenían una cita especial y los médicos estaban en su hora de almuerzo, aprovecharon para subir al área de hospitalización a visitar a Leandro.
Isabel les repitió lo que acababa de decir.
Adán torció la boca con burla. —¿Pedirle a Sofía Valdivia que le acomode el hueso a mamá? ¿Es una broma?
Ellos sabían muy bien quién era Sofía.
Además de odiarla por supuestamente haber seducido a Leandro, lo que hizo que Isabel tuviera que sufrir para quedarse con él como su segunda esposa, también sentían un profundo desprecio por ella.
—¿Una doctorcita de quinta que fue echada a patadas por la familia Solis y está en la lista negra de todo el sistema médico nacional? ¿Ella, acomodándole el hueso a mamá?
Adán levantó la barbilla, lanzando su comentario mordaz.
—¿Acaso es mejor que los expertos más prestigiosos del Hospital de Ortopedia?
Esa mañana, un especialista con años de experiencia no había podido acomodar el hueso.
¿Qué iba a poder hacer Sofía?
Yanina, aferrada al brazo de Adán, puso una mano sobre el hombro de Isabel y le habló con tono cariñoso.
—Adán tiene razón, no vale la pena depender de Sofía.
—Tú sabes bien que mi abuela no valoró sus habilidades médicas y canceló su contrato. Además, no hay ningún hospital en la ciudad que quiera contratarla. Con esos antecedentes, ¿cómo va a ser digna de tratar a tu mamá?
La Señora Molina intervino: —Esa exesposa solo trae problemas. No hablemos más de ella. Sacamos una cita con el Director Luciano Mendoza, él es el líder de la Asociación Nacional de Ortopedia. Cuando me atienda, mi brazo estará como nuevo.
Al escuchar los comentarios ignorantes de su familia, quienes se dejaban llevar por sus prejuicios, el corazón de Isabel tembló.
La verdadera Sofía no era así.
Sofía le había acomodado los huesos a Leandro y había tratado a la Señora Solis, prolongando su vida por dos años cuando tenía cáncer.
Isabel miró a Leandro. —Amor, ¿tú qué dices?
Leandro también conocía las verdaderas habilidades de Sofía. Tenía que dar la cara y pedirle ayuda, o callar a la familia. En ese momento, Isabel necesitaba que él la respaldara.
Los finos labios de Leandro se movieron.
La Señora Molina miró la espalda de la pareja, viéndolos tan enamorados.
—Yanina es muy sensata. No es que mi hijo fuera malo antes, es que la persona que lo criticaba no tenía la capacidad para estar a su altura.
Incluso después de que desaparecieron por el pasillo, las risas en la habitación no cesaron.
Isabel escuchaba emocionada.
Ella había sido quien arregló el matrimonio de Adán con Yanina.
El cambio radical de su hermano era gracias a ella.
Con el rostro radiante de orgullo y una sonrisa amplia, se apoyó en el borde de la cama y le preguntó a Leandro: —¿Me estás escuchando?
—Sí.
—Mi hermano se deshizo de la loca de Viviana y se casó con Yanina. Su suerte ha cambiado por completo, ¿verdad?
—Sí —respondió Leandro—. Ha dado un gran giro a su vida.
En Farmacéutica Amoris, Adán ocupaba un puesto justo debajo del de la directora, Isabel.
Isabel comentó con una sonrisa: —Antes de divorciarse, mi hermano era como un león enjaulado, siempre peleando con Viviana. ¿Cómo iba a tener cabeza para los negocios? Pero desde que Yanina lo apoya... ¿cómo era la frase? Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...