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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 395

Sosteniendo la canasta de frutas que había comprado para Sofía, entró a la habitación.

Aún estaba en la sala exterior cuando escuchó las risas provenientes de la habitación principal.

Una sonrisa asomó a sus labios.

Sofía parecía estar de muy buen humor.

Era evidente que la cirugía cerebral había sido un éxito.

Al llegar a la puerta del dormitorio, se llevó una grata sorpresa. Sebastián, que solía tener siempre una expresión seria, venía hacia la puerta caminando con sus piernitas cortas, luciendo una gran sonrisa, con una bolsa de galletas en una mano y sosteniendo una galleta en alto con la otra.

—Papá —llamó el niño con su dulce vocecita.

El corazón de Iván dio un vuelco.

—¡Aquí estoy!

Se agachó de inmediato, preparándose para recibir a su querido hijo.

Esa felicidad le había costado mucho.

Hacía muchísimo tiempo que Sebastián no lo llamaba "papá".

Desde la fiesta de cumpleaños, la actitud del niño hacia él había sido fría y distante. Últimamente, incluso se había convertido en resentimiento, haciendo un berrinche cada vez que lo veía.

Ver ahora una escena tan tierna entre padre e hijo parecía un sueño hermoso.

—Papá está aquí —los ojos de Iván se llenaron de lágrimas de emoción—. Mi Sebas, mi niño hermoso, ¿viniste a recibirme apenas me viste?

Dejó la canasta de frutas en el suelo y extendió los brazos, listo para abrazar a su hijo.

Su boca temblaba por la sonrisa, y sus ojos se entrecerraron de pura alegría.

Sin embargo, a través de esa rendija de visión, vio cómo la pequeña figura del niño pasaba de largo frente a él.

Ni siquiera logró rozar la ropa de Sebastián.

Su sonrisa se congeló al instante.

Se quedó mirando la espalda de Sebastián.

—Papá, para ti —el pequeño se puso de puntillas, ofreciendo la galleta.

Un hombre que estaba de pie junto a la ventana, con las manos en los bolsillos mientras hablaba por teléfono, se dio la vuelta luciendo una sonrisa llena de ternura.

—¡Gracias! Eres un hijo muy bueno con papá.

El hombre se inclinó.

Y Sebastián le metió la galletita directamente en la boca.

—Papá también es muy bueno. Eres muy bueno con Sebastián y con mamá.

—Vaya, creo que soy el primero en recibir un cumplido tan grande de Sebastián, ¿no? Me siento súper halagado.

—Papá, abrázame, por favor —Sebastián levantó los bracitos.

El hombre lo tomó por las axilas, lo levantó con facilidad y lo acomodó sobre su brazo, llevándolo de regreso junto a la cama de Sofía.

La mirada de Iván siguió cada uno de sus movimientos.

Y sus hijos llamaban "papá" a alguien más.

La vergüenza lo envolvió por completo, y sus grandes manos se cerraron en puños a los costados.

—Sofía, ¿entonces qué soy yo?

Sofía lo miró con ojos helados.

—Para mí, estás muerto.

Esa respuesta fue como un puñal directo al corazón de Iván.

La humillación tiñó su rostro de rojo.

¡Visto así, todo su esfuerzo frente a Sofía en los últimos días lo hacía ver como un completo idiota!

Le había rogado con desesperación, suplicando por su amor.

Había hablado de matrimonio tantas veces, fantaseando con su vida feliz como esposos.

Incluso... se había arrodillado para proponerle matrimonio y le había entregado un anillo.

—¡Sofía, lo ocultaste demasiado bien! ¿Te estuviste burlando de mí todo este tiempo?

Iván estaba al borde de la locura, con el rostro desencajado y la boca abierta.

La respuesta de Sofía fue implacable.

—Desde el momento en que te uniste a Selina Huerta para humillarme frente a Isabel Molina, y te pusiste de su lado para pisotearme... ¡te convertiste en mi enemigo!

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