Apenas terminó de soltar esas palabras, con la burla dibujada en la cara, cuando una inmensa sombra se proyectó a sus espaldas, bloqueando toda la luz que venía desde arriba.
Al verse repentinamente sumida en la oscuridad, el corazón le dio un vuelco.
Se dio la media vuelta.
—¡A ver, mujerzuela! ¿Te cansaste de vivir? —Lorenzo estaba de pie detrás de ella, inmenso y amenazante como una montaña.
Isabel pegó un brinco del susto, llevándose rápidamente el dedo a los labios y conteniendo la respiración.
¿Qué demonios acababa de decir?
Antes de darse cuenta de que Lorenzo estaba ahí, ¿qué le había gritado a Sofía?
Una profunda vergüenza le subió al rostro.
Esta noche, la humillación se la había buscado ella solita.
Justo cuando estaba a punto de echarse a correr...
El grito amenazante de Lorenzo la dejó paralizada.
—Andas manipulando a la esposa de mi hermano y poniéndole obstáculos a mi Sofí. Isabel, de verdad que no tienes cerebro. Sofía me tiene a mí respaldándola. Si yo intervengo, te aplasto sin esfuerzo.
—Si no eres capaz de entender algo tan básico como que Sofía es mi mujer y nadie la toca, el haber abierto esa empresita tuya solo es cavar tu propia tumba. ¡El mes que viene será el fin de tu marca!
Isabel estalló de rabia por la humillación.
—¡No digas estupideces!
Ella contaba con el apoyo de un genio de los negocios como su prometido.
Leandro la protegía y nadie podía ganarle.
—El próximo mes, mi empresa lanzará un nuevo tratamiento exclusivo que revolucionará la industria médica y dominará el mercado. ¡Para entonces, su Farmacéutica Cumbre tendrá que arrodillarse ante nosotros!
Lorenzo la fulminó con una mirada gélida.
—Eres una mujer patética, sin visión y escandalosa. Eso de revolucionar la industria es un chiste, pero si quieres montar tu circo para que todos se rían de ti, en eso sí eres experta.
—¡Tú... eres un maldito! —Le hervía la sangre de rabia.
¿Cómo se atrevía Lorenzo a humillarla así?
¡Ella era la famosa Reina de los Realities en todo el país, la futura esposa de Leandro Corona!
Lorenzo estaba ciego, ¡estaba loco!
Frente a sus propias narices, Lorenzo levantó a Sofía en brazos.
No dejó que diera un solo paso más. La cargó fuera del Departamento de Radiología, tratándola como si fuera de cristal.
—Ese Lucas no tiene nombre. No importa si su mujer cometió un error, ¡sigue siendo su esposa! Él es tu marido, tu único apoyo, y cuando toda su familia se te fue encima, prefirió ponerse del lado de esa tipa. Te dio la espalda. Está claro que no le importas en lo más mínimo.
Esas palabras llenas de falsa empatía tocaron la herida abierta de Ximena.
Lloró aún más fuerte, sintiéndose comprendida.
—Tienes toda la razón. Siento que... como ya me casé con él y hasta le di un hijo, cree que me tiene segura y que me puede tratar como basura. Sabe que no haré nada.
Isabel apretó los dientes.
Para ella, los hombres que no trataban a sus mujeres como reinas eran unos desgraciados.
Que una mujer desperdiciara sus mejores años con alguien así no valía la pena.
—Ximena, divórciate de una vez. Y ni siquiera te lleves al niño, déjaselo a Lucas.
La idea del divorcio ya había pasado por la mente de Ximena en medio de sus peleas con Lucas.
No la tomó por sorpresa.
Solo que...
—Pero no puedo dejar a mi bebé, apenas tiene cuatro meses.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...