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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 290

Samuel, visiblemente emocionado, levantó la mano derecha y juró en voz alta:

“¡Juro por mi vida que me casaré con Camila con todos los honores, dándole el lugar y el respeto que como mujer merece!”

“¡Y si alguien de la familia Solis se atreve a impedirlo, cortaré lazos con ellos para siempre!”

Al bajar la mano, tomó con extrema delicadeza el mentón de Karina, con el rostro enrojecido y la voz quebrada, para reafirmar su promesa.

“¡En esta vida, jamás permitiré que nadie te toque ni un solo cabello! Una vez casados, no tendrás que hacer absolutamente nada, tu único deber será ayudarme a gastar dinero. Solo tendrás que comprar, pasear y disfrutar.”

Luego, bajó la mano para acariciar suavemente su vientre.

“Aunque, bueno, tendré que pedirle a mi cielo que haga un pequeño esfuerzo más... y me dé un hijo que sea solo de nosotros.”

Los ojos de Karina se llenaron de lágrimas.

“¡Samuel Solis!”

“¿Mhm? Dime, mi cielo, ¿qué deseas?”

“Llámame Karina, Kari.”

“¿Por qué cambiarte el nombre? ¿Ya no te gusta Camila? Era un nombre precioso.”

Karina dejó escapar un suspiro de resignación.

Samuel recapacitó en un instante. “¡Perdón, perdón, es mi culpa por hablar de más! No debería contradecir las órdenes de mi futura esposa.”

“Kari, Karina... mi cielo, ¿así está bien?”

“Está bien.” Karina le dedicó una última mirada. “Ya vete a casa, es muy tarde.”

“De acuerdo, pero me quedaré por aquí cerca. En cuanto despierte, vendré a buscarte.”

“Ven más tarde. Seguramente dormiré hasta el mediodía.”

“Como debe ser, aún estás muy débil,” dijo Samuel, acariciando nuevamente su vientre. “Me quedaré haciendo guardia esta noche y me iré a dormir cuando amanezca. Vendré a buscarte a las tres de la tarde.”

“Tonto.”

“Está bien, todo lo que diga mi cielo es ley.” Samuel se dio la vuelta y subió al auto.

Sofía empujó la silla de Karina hacia la casa.

El ambiente, por fin, quedó en silencio.

Sin embargo, una persistente preocupación rondaba en su cabeza.

“En este momento, estoy extremadamente vulnerable. Necesito una base sólida que me sostenga.”

“Y Samuel Solis… él cumple con todo lo que necesito.”

Sofía, incapaz de evitarlo, le expresó su temor. “El matrimonio es para toda la vida. Si no lo amas, no funcionará a largo plazo.”

Karina soltó una sonrisa amarga.

“Sofí, después de todo lo que hemos pasado, pensé que ya habías entendido. Incluso el hombre al que más amas con todo tu ser es incapaz de darte un matrimonio feliz y eterno.”

“Eso prueba que el amor de una mujer no es suficiente para sostener un matrimonio.”

“Lo he pensado bien. En lugar de casarme con un hombre al que amo ciegamente pero que no me valora, prefiero casarme con alguien que me ame a mí. Aunque al final todo se rompa en pedazos, no saldré perdiendo, y tampoco saldré lastimada, porque él me ama y se desvivirá por mí. De esa relación, yo me llevaré aprecio y respeto.”

Sofía encontró mucha lógica en sus palabras.

Sin embargo, para ella, siempre existiría otra salida.

Una mujer no necesita casarse por obligación.

Una mujer puede decidir no casarse nunca.

Una mujer puede ser fuerte, independiente, no atarse a las cadenas de nadie, y brillar en la vida tal y como se lo merece.

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