Justo en ese momento, su celular vibró con una notificación de noticias. Al principio no le dio importancia y estuvo a punto de descartarla, pero las palabras en la barra de notificaciones hicieron que su dedo se detuviera de golpe.
La boda del año del presidente Sebastián Ríos y todos sus detalles salen a la luz.
Alberto Fajardo echó un vistazo y soltó una risa fría.
Él sabía muy bien que Sebastián había tenido cierto interés en Zulema en el pasado, se notaba a leguas. Pero al final, había terminado casándose con otra.
Era lógico. Un hombre tan calculador como Sebastián Ríos jamás podría tener sentimientos verdaderos por Zulema; seguramente solo fue un juego para él, y a la hora de la verdad, se casaría con quien le resultara más conveniente.
Solo él... solo Alberto Fajardo había sido sincero con Zulema de principio a fin. Había dudado un poco en el camino, pero en cuanto descubrió la verdad de las cosas, su determinación se volvió inquebrantable.
Todo lo que había hecho hasta ahora era precisamente para que llegara este día.
Mientras más leía el artículo, más ridículo le parecía a Alberto.
—¿Boda del año? No es más que tirar la casa por la ventana para presumir.
Cuando él trajera a Zulema de vuelta, la boda que le organizaría para compensarla sería cien veces más grandiosa que esa farsa.
Alberto estaba a punto de bloquear la pantalla del celular cuando su dedo se quedó congelado. Parecía haber visto algo absolutamente inconcebible; su ceño se frunció con fuerza.
Al deslizar la pantalla hacia abajo, vio a la novia en las fotografías. En ese instante, fue como si todos los sonidos a su alrededor hubieran desaparecido. Se quedó petrificado.
Con dedos temblorosos, amplió la imagen desesperadamente. En la foto, la novia miraba hacia arriba, perdiéndose en los ojos de Sebastián Ríos. Las miradas de ambos desbordaban una ternura infinita.
Y esa novia no era otra que Zulema Nieto.
Alberto sintió que su mundo entero se venía abajo. Salió de la noticia, volvió a entrar, amplió y redujo la foto una y otra vez, rezando para que fuera un fallo de su teléfono o de la conexión a internet.

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