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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 230

Zulema no perdió tiempo en cortesías y abrió directamente su presentación.

Expuso los objetivos del experimento, detalló los requisitos de infraestructura que exigían, especificó el mínimo de pacientes necesarios y, para rematar, proyectó en la pantalla grande una tabla comparativa con todas las opciones evaluadas.

Se sabía cada dato de memoria, al derecho y al revés.

Alberto se recargó en su silla, escuchándola con suma atención. Ver a esa mujer frente a él lo dejó descolocado; casi parecía otra persona.

Hacía tanto tiempo que no veía a Zulema desenvolviéndose en el ámbito corporativo que tuvo que aceptar lo evidente: había cambiado tanto que apenas lograba reconocerla.

Al terminar de hablar, Zulema cerró su carpeta, entrelazó las manos sobre la mesa y miró a Alberto directamente a los ojos.

—Señor Fajardo, estos son los fundamentos técnicos por los cuales consideramos a su corporativo como la mejor opción para esta etapa. Si usted está de acuerdo, nos gustaría arrancar con la redacción de los contratos lo antes posible.

Alberto guardó silencio un par de segundos y luego asintió.

—La propuesta es sólida. En principio, estoy de acuerdo con la alianza. Le pediré al área legal que afine los detalles para que podamos firmar esta misma semana.

Zulema le dedicó un asentimiento cortés, se puso de pie y comenzó a guardar sus documentos para retirarse.

Alberto también se levantó. Dudó un instante, con los labios entreabiertos, a punto de decir algo más.

Pero Zulema lo cortó de tajo, guardando sus borradores en el maletín y despidiéndose con un tono tan profesional que helaba la sangre.

—Si no tiene ningún otro comentario, señor Fajardo, me retiro.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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