—Esto... ¿están todos despedidos? Si el Sr. Liberto hace esto de golpe, debe haber una razón. De lo contrario, habrá un gran revuelo en la empresa —Joaquín estaba conmocionado.
—Ese no es asunto mío. Tú solo haz lo que te ordené —resonó su voz fría acompañada de una mirada penetrante. Ante esto, Joaquín no se atrevió a decir nada más.
—Sí, Sr. Liberto.
Minutos después, Vanessa, que acababa de salir del hospital, llegó al Grupo Jara. Las puertas se cerraron tras ella.
—¿No crees que me debes una explicación?
Liberto firmó el último documento y lo tiró a un lado antes de prestarle atención.
—¿Qué clase de explicación necesita la Sra. Huerta?
—Te pregunto, ¿por qué se incendió la mansión? Aparte de la familia Huerta, nadie tenía forma de acercarse. Aparte de ti... no se me ocurre nadie más.
Liberto se puso de pie, sin inmutarse ante los reclamos de la mujer.
—Ya te dije que no te metas en mis asuntos con la familia Jara, o de lo contrario... ni yo mismo sé de qué más sería capaz.
—¡Tú... tú... eres un desgraciado! Esa era la mansión que ha pasado de generación en generación en la familia Huerta. Todo iba a ser tuyo en el futuro. ¿Cómo pudiste tener el corazón tan frío como para quemarla así de la nada?
Con una mano en el bolsillo y una presencia imponente, Liberto se acercó a Vanessa.
—Creo que ya dejé las cosas bastante claras antes. Si la Sra. Huerta no reconoce a Rafaela como la señora de la familia, entonces esta familia me tiene completamente sin cuidado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...