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Unidos por la abuela romance Capítulo 4408

Lucio Belmonte, que era un experto en sacar provecho de las situaciones, seguro que ofrecería su ayuda en ese momento. Era para evitar que los Belmonte quedaran excluidos en el futuro.

Sin embargo, sus acciones igual serían criticadas.

Aunque Donato y María se hubieran confesado su amor, el hecho de que los Belmonte se hubieran mantenido al margen de los Muñoz en un momento tan difícil siempre sería una espinita clavada en el corazón de María.

A pesar de todo, a Donato eso no le importaba.

Le había dicho a María que regresara a Rubiola cuando la situación de su familia mejorara. Vivirían juntos, lejos de sus familias. Era un pensamiento que lo hacía feliz.

—Bueno. Habla tú mismo con tu papá. Sigue con tu trabajo, ya no te molesto más.

Petrarca al principio quería averiguar qué tan avanzada iba la relación de Donato y Yadira.

No se esperaba que Donato siguiera tan clavado con María y que incluso se le hubiera declarado.

«Ni modo», pensó. Donato ya pasaba de los treinta. Sabía lo que quería. Ya no podía meterse en sus decisiones.

Por otro lado, Yadira estornudó.

Dayan, que iba en el asiento del copiloto, le preguntó: —¿Te resfriaste?

—No. Fue solo un estornudo. No exageres. ¿A poco tú no estornudas?

No estaba estornudando seguido, que era uno de los síntomas del resfriado.

A los niños Castell siempre los protegían mucho antes de que fueran mayores de edad. No dejaban que los reporteros les tomaran fotos de la cara.

Incluso si era una publicación de un miembro de la familia Castell, no había ninguna foto que mostrara las caras de los niños. Solo las revelaban si la foto circulaba dentro de la familia.

Además, Uriel apenas tenía unos días de nacido; con más razón no querían que nadie le viera la cara.

—¿Por qué no le tomaste unas fotos al bebé para mandármelas? Ni siquiera sé cómo es.

Dayan respondió: —Perdón. No se me ocurrió. Nunca pensé en tomarle una foto. Todos querían cargar al bebé. Apenas lo tenía en mis brazos y ya me lo habían quitado. Estaba muy ocupado peleando por tener un ratito para cargar a mi sobrino y no tuve chance de tomar fotos. Pero no te preocupes. Te puedo llevar a la fiesta de bienvenida de Uriel el próximo mes. Ahí lo podrás ver.

Para entonces, Uriel seguro que se vería más adorable.

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