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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 566

PELEAR POR TI. CAPITULO 24. Un chico con las cosas claras

Tener que pasar un lindo almuerzo con él no era el problema. Podía parecer una bestia en las jaulas, pero no se podía negar que era una bestia muy educada y a Adriana casi se le pegaba la barbilla al pecho de ver cómo tenía embelesados a su padre y a su madre; especialmente cuando no exhibía ni un asomo de confianza de más con ellos.

Pero la verdad era que el señor y la señora Keller estaban comiendo de su mano antes de que terminara la comida y Adriana le dirigió una mirada retadora mientras se despedía.

—Supongo que tengo que ir a trabajar en ese contrato —rezongó—. Lo espero a las seis en la oficina, señor Orlenko.

Salió de la casa de sus padres, y no se dio cuenta de que tras ella los dos hombres chocaban los puños.

—Me tranquiliza que estés cerca de ella, pero te lo advierto, no la crie para ser sumisa ni fácil. Así que puedes esperar cualquier tipo de resistencia —le advirtió Zack.

—No se preocupe, señor Keller, solo quiero asegurarme de que esté a salvo hasta que confirme que nadie de parte del gusano va a molestarla. Cuando ese sea un hecho, la acosaré menos —sentenció Kyle con decisión.

—¿Qué tanto menos? —se interesó Andrea mirándolo a los ojos.

—Bueno… lo suficiente como para invertir la persecución —suspiró Kyle y Andrea y Zack se miraron con una sonrisa.

—¡Eso va a estar muy interesante! —apuntó ella y poco después el peleador se despedía de ellos también-. ¡Ese sí que es un chico con las cosas claras!

Adriana, por su parte, le daba vueltas a aquel contrato de representación. Era lo que había querido desde un principio, era su proyecto para ganar la presidencia de la empresa a Mauro, pero con todo lo que había pasado últimamente, no lograba tener muy claro qué era lo que estaban esperando el uno del otro.

Se sentó en su escritorio y sacó uno de los formularios básicos para el contrato, sabiendo que tendría que llenarlo de cambios, y luego recordó algo, algo importante que había dejado en pausa porque ni siquiera podía pensar en eso, pero la mejor panera de pasar página era realmente dando el primer paso. Así que apretó un botón en el telefonillo, llamando a su asistente.

—Kara, por favor, avisa a Recursos Humanos que pueden comenzar a buscar a alguien para el puesto que ocupaba Oskar, cuando tenemos un representante deportivo de menos y una decena de deportistas en el aire ahora mismo —declaró pensativa—. Yo me ocuparé de ellos por el momento, pero necesitamos a alguien competente lo más pronto posible. ¿De acuerdo?

—De acuerdo señorita Keller, me comunico con Recursos Humanos y les digo que ahora mismo comiencen a buscar.

El resto de la tarde de Adriana se fue en preparar aquel contrato y hablar con el departamento legal, porque después de todo, no podía olvidar que Kyle era un peleador clandestino, y tenía que asegurarse de que su representación no pusiera en peligro a la empresa.

—¿En serio? ¡Acabas de almorzar hace unas horas! —Adriana frunció el ceño porque ya sabía de dónde salía toda aquella musculatura.

—Yo siempre tengo hambre, vamos —respondió Kyle con un guiño—. Tú misma lo dijiste, será una larga noche y no me la quiero pasar aquí.

La muchacha estaba a punto de protestar cuando él se tocó un hombro y ella entendió perfectamente la insinuación.

—Prefiero salir de mi empresa caminando por mis propios, pies, gracias —advirtió, aunque no estaba muy segura de que le molestaría que aquel hombre se la echara sobre el hombro—. Voy por mis cosas y los papeles.

En un par de minutos recogió todo y Kyle se metió las manos en los bolsillos para caminar a su lado sin caer en la tentación de tocarla.

Subieron al ascensor y la situación era tragicómica mientras cada uno miraba a un lado para no verse entre ellos, sin embargo en el mismo momento en que las puertas del ascensor se abrieron, Adriana sintió aquel tirón en su mano que la puso detrás de Kyle, como si tuviera un escudo vivo y furioso delante de ella.

—¡No se muevas! —lo escuchó sisear—. No te muevas y obedéceme. ¿Entendido? ¡Obedéceme!

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