APA. CAPÍTULO 62. Una vida con consecuencias
La policía no tardó en ponerse en contacto con él.
Luc conservaba años de documentación relacionada con operaciones del conglomerado, aunque desde su salida había entregado gran parte a abogados y auditores. Lo que todavía tenía podía servir para reconstruir qué fondos pertenecían realmente a determinadas sociedades y cuáles estaban vinculados a accionistas o acreedores.
Entregó todo. Sin eliminar correos. Sin esconder operaciones. Sin preguntar primero cuánto podía perjudicar a Sven.
Uno de sus antiguos abogados familiares lo llamó aquella misma tarde.
—No estás obligado a proporcionar voluntariamente cada documento que conservas.
Luc siguió revisando un expediente mientras escuchaba.
—Me los solicitaron.
—Podríamos revisar primero qué información corresponde entregar.
—Mis abogados ya lo hicieron —respondió Luc.
Hubo un silencio del otro lado y luego una voz con tono de reproche.
—Es tu hermano.
Luc cerró la carpeta con fuerza.
—Eso no convierte el dinero de otros en suyo, ni en mía la obligación de encubrirlo. ¿Qué esperas que haga? ¿Que pague por lo que hizo él?
Cortó la llamada sin alterarse. Años atrás, quizá habría actuado de otra manera. Habría buscado primero a Sven. Habría intentado comprender qué había hecho, calculado el daño y encontrado alguna forma de devolver el dinero antes de que el problema saliera de la familia. Eso era precisamente lo que siempre hacían los Amsler: Resolver. Cubrir. Proteger. Pero Luc ya sabía adónde conducía aquello y no iba a seguir haciéndolo.
Pero el problema de encubrir tantas veces era que cuando el favor terminaba, todos lo consideraban ataque, por eso sus padres aparecieron en su departamento esa noche, sin avisar.
Odette estaba en su propia casa supervisando por videollamada los últimos cambios de la línea de maternidad cuando escuchó voces en el apartamento contiguo. Y no intervino porque aquello pertenecía a Luc.
Su madre parecía haber llorado. Su padre, por primera vez desde que Luc podía recordar, parecía simplemente viejo.
—Necesitamos hablar —dijo el señor Amsler y Luc abrió más la puerta.
—Hablen.
Entraron a la casa, pero nadie se sentó.
—Sven está asustado —comenzó su madre y Luc la miró con reproche.
—Sven está desaparecido.
—Precisamente…
—¿Sabes dónde está?
—…No.
—Entonces no sabes si está asustado —sentenció Luc con firmeza y ella cerró los ojos.
—¡Es mi hijo! ¡Lo conozco! —exclamó y Luc no quiso señalar lo evidente: quizá no lo conocía tanto como pensaba.
—Si de verdad lo conocías, entonces debiste advertirle que ser un ladrón no era lo correcto.
Su madre soltó un sollozo pero su padre fue más directo.
—Necesitamos que ayudes a encontrarlo antes que la policía —le dijo y Luc se quedó inmóvil.
—¿Para qué?
—¿Cómo que para qué? ¡Pues para arreglar esto! —La pregunta pareció ofenderlo, pero Luc soltó una risa breve.
—¿Cómo?
—Recuperamos el dinero. Negociamos con las partes afectadas. Limitamos los daños.
Ahí estaba otra vez, la misma fórmula.
—¿Y Sven?
Su padre guardó silencio.
—¿Qué hacemos con Sven? —insistió Luc—. ¿Lo mandamos unos meses fuera? ¿Decimos que necesitaba descansar? ¿Esperamos que todos olviden lo ocurrido?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....