Cuando Leticia regresó a Ourenca.
Dante y Levana, quienes habían estado de paso por El Lago de la Bella Montaña, se encontraron con ella para despedirse.
"Esta vez, no volveremos tan a menudo". Dijo Levana con una expresión de tristeza, tomando la mano de Leticia, "Si tienes algún problema, recuerda decírmelo, te considero una buena amiga de verdad."
"Lo entiendo". Leticia le dio palmaditas en la mano, "Ve a disfrutar de tu vida libre viajando por el mundo, cuando Israel y yo nos retiremos, te pediremos consejos para viajar".
"Entonces tendré que anotarlo bien, él es muy exigente, no puedo permitir que encuentre ningún defecto", dijo con entusiasmo, golpeándose el pecho.
La pareja se fuero en el primer vuelo de la mañana.
Suponiendo que esa sería la última vez que se verían antes de partir, finalmente, Levana abrazó a Leticia: "La medicina que Dante te recetó, recuerda tomarla toda, he agregado a Ruth en WhatsApp, le preguntaré".
"Entiendo". Leticia también se sintió repentinamente triste.
Levana dijo que no volvería a menudo, y no sabía cuándo sería la próxima vez que se verían.
Pensándolo bien, se habían conocido hace casi diez años. Durante esos diez años, habían tomado caminos diferentes.
Ambas habían sido lastimadas por hombres terribles.
"Leticia, debemos vivir hasta cumplir 100 años, debemos sentarnos juntas y chusmear cuando seamos viejas".
Ella pensaba que Leticia había sufrido demasiado.
Además, cuando Dante le tomó el pulso, dijo que ella estaba débil.
"Descuida, lo haré."
Levana le dio palmaditas en la espalda, y no se demoró más.
Leticia, originalmente pensó que esa corta despedida fue para un mejor reencuentro en el futuro, pero nunca pensó que esa, sería la última vez que vería a Levana en esta vida.
El tiempo voló y de pronto ya era fines de diciembre.


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