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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 73

Bianca apenas leyó la primera línea del mensaje y se volvió de inmediato hacia Vicente Ávila, con el rostro pálido.

—Vicente, tengo que volver ahora mismo. Doña Estela me llamó decenas de veces y no pude contestar. Seguro pensó que algo malo me pasó. Acaba de ser ingresada al hospital.

Vicente se quedó en silencio un segundo antes de asentir.

—Pediré que el chofer te lleve de inmediato.

Bianca no se molestó en rechazar la oferta.

Mientras la veía alejarse apresuradamente, Vicente se dirigió al profesor Salazar.

—Estuve revisando el caso del hermano de Bianca. Damián Figueroa realmente se está encargando de acelerarlo. Al ritmo que va, si no hay contratiempos, el proceso se resolverá en menos de medio año y quedará en libertad.

El profesor Salazar guardó silencio y asintió lentamente.

Cualquier caso legal, por muy pequeño que fuera, solía tardar años en resolverse en los tribunales.

Lograr que un caso avanzara con tanta agresividad... no había otra persona en el país con ese nivel de influencia.

El verdadero problema era el estado actual de Bianca...

Vicente siguió la mirada de su maestro hasta el rincón por donde ella había desaparecido.

—Ella todavía está... —suspiró profundamente el profesor Salazar, incapaz de terminar la frase.

Vicente entendió perfectamente a qué se refería.

—Aceleraré todos sus proyectos de investigación al máximo. La enviaré al extranjero lo más pronto posible.

❀

Mientras tanto, en la residencia principal de los Figueroa.

Doña Estela acababa de despertar de un breve desmayo cuando escuchó la voz venenosa de Bárbara Figueroa desde el pasillo.

—¡La familia de Bianca está en la ruina absoluta! ¿De dónde va a sacar dinero? ¡Seguro usó el dinero de mi abuela para ir a presumir a la subasta! Y para colmo, pujaba por todo lo que Melisa quería. ¡Solo fue a fastidiar y a provocar asco a todos!

—Escuché que hasta compitió con Melisa por unos documentos científicos. ¡Como si ella pudiera entender una sola palabra de eso! Y tuvo el descaro de decir que iba en representación del Profesor Salazar. ¡Solo está usando su nombre para llamar la atención! —añadió Perla Figueroa, con el rostro torcido por el desprecio.

Perla miró a Don Severiano, buscando su apoyo.

—¿Tú qué opinas de esto, papá?

Don Severiano, con el semblante sombrío, miró de reojo a Damián, quien estaba a unos pasos hablando por teléfono con la oficina.

—En el fondo, está muerta de envidia por el talento de Melisa —sentenció el anciano—. Pero como no le da la cabeza para superarla, recurre a tácticas sucias para intentar arrastrarla al lodo. ¡Esa mujer siempre ha sido una cualquiera que no sabe estar a la altura de esta familia!

Bárbara apretó los dientes, llena de odio.

—¡Es una sanguijuela! Qué maldita desgracia que nuestra familia se haya ensuciado con una mujer así, ella...

—¡¿Acaso también me están insultando a mí?!

La voz imponente de Doña Estela resonó al asomarse detrás del biombo.

Capítulo 73 1

Capítulo 73 2

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