¡Jamás se imaginó que Bianca fuera tan calculadora!
Tras darle mil vueltas al asunto en su cabeza, finalmente habló:
—Bianca es una mujer demasiado hermosa, y la matriarca y Perla la adoran. Una madre siempre debe pensar en el futuro de sus hijos a largo plazo. Yo solo... no quería que una mujer tan bonita, que ni siquiera comparte lazos de sangre, viviera bajo el mismo techo. Si algún día a Bianca se le ocurría tener otras intenciones... ¡Lo siento, todo fue mi culpa!
—Yo sé que Damián no es esa clase de hombre, pero él es tan brillante, tan poderoso... Siempre he sentido que Melisa no está a su altura. Como madre, eso no me dejaba dormir en paz. Admito que fui egoísta, pero... ¡no me arrepiento de lo que hice! ¡Por mis hijos, sería capaz de dar mi propia vida! Sé que los medios que usé estuvieron mal... Matriarca, ¡les ofrezco mis más sinceras disculpas!
Qué jugada tan magistral...
¡Era de una astucia impresionante!
Una verdadera mártir, la víctima perfecta.
Con un par de frases, había transformado todas sus atrocidades en los 'sacrificios inevitables' de una madre desesperada, logrando que algunos incautos empezaran a sentir lástima por ella...
La matriarca levantó la mano, dispuesta a cruzarle la cara a Ximena de una bofetada.
Pero justo al alzar el brazo, perdió el equilibrio.
—¡Mamá! —gritó Perla.
Bianca vio cómo la matriarca se desplomaba pesadamente hacia adelante: —¡Abuela!
En ese instante, Vicente se dirigió a los policías:
—Por favor, oficiales, hagan su trabajo y llévense detenidas a estas personas por difamación. Nosotros nos encargaremos de hablar con nuestros abogados para hundirlas en los tribunales.
Xavier llegó al lado de Bianca en un par de pasos y le susurró para tranquilizarla:
—No tengas miedo.
Rápidamente, levantó a la matriarca inconsciente del suelo y empezó a coordinar todo, gritando instrucciones:
—¡Que el Centro Médico Figueroa prepare a todos sus especialistas, la matriarca va en camino!
Lorenzo, al ver la gravedad del asunto, corrió tras la matriarca para ayudar.
Él también sabía distinguir qué era lo verdaderamente importante.
El lugar era un caos absoluto.
Cuando Romeo Paredes regresó, vio que los oficiales de policía estaban a punto de llevarse a Melisa y a su familia para interrogarlos.

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