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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 453

Pero Damián cortó la llamada antes de que doña Estela pudiera terminar la frase.

Sin embargo, pensándolo fríamente, si él estaba de acuerdo con el banquete de adopción, significaba que el divorcio ya era un hecho inminente. Una cosa no afectaría la otra.

El único detalle era que, al convertirse en parte de la familia Figueroa, Bianca pasaría a ser, a los ojos de todos, la hermana de Damián...

—Bianca, mi niña, esto no es un capricho mío —le explicó doña Estela con dulzura—. Eres muy joven y tal vez no ves el panorama completo. Tu padre y tu hermano aún están delicados. Si llega a pasar algo grave, no vas a poder con todo tú sola. No digo que no seas capaz, pero hay problemas en este mundo que requieren mucho poder e influencias. Cosas en las que es difícil meter las manos si no tienes el respaldo adecuado... ¡Pero tu abuela sí puede!

Se lo decía con tanto amor que casi parecía querer atravesar la pantalla para tomarle las manos.

—Todavía no estoy tan vieja como para no moverme, y mucho menos estoy muerta. Perla y yo podemos hacer muchísimas cosas por ti.

En ningún momento mencionó a Damián; solo habló de ellas dos.

Eso le dejó claro a Bianca que no era una estrategia para retenerla al lado de su esposo. Doña Estela y Perla genuinamente la querían.

Al ver la esperanza en los ojos de ambas mujeres, Bianca suspiró suavemente.

—Hablemos de esto cuando el señor Figueroa y yo estemos oficialmente divorciados.

En ese momento, don Severiano, que había estado sentado a un lado, murmuró con sarcasmo:

—Quién sabe si es que Damián está muy ocupado, o si hay alguien aquí que en el fondo no quiere firmar.

Doña Estela estuvo a punto de mandarlo a callar, pero Bianca se adelantó.

—Si tiene dudas, don Severiano, pregúntele a su nieto, no a mí. Y mucho menos venga a presionarme. Mi acuerdo de divorcio, mi abogado, todo está listo de mi lado. Si usted no puede localizarlo o no se atreve a cuestionarlo, hágase una pregunta: si estuviera en mi lugar, con un esposo como su querido nieto, ¿acaso no se divorciaría? Claro, si usted decidiera quedarse por el dinero y el poder de los Figueroa, entendería su postura... pero no todos tenemos esa falta de principios.

Don Severiano se quedó boquiabierto. Jamás pensó que Bianca se atrevería a responderle así.

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