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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 447

La habitación estaba envuelta en un silencio sepulcral. Parecía que Damián no la había escuchado en absoluto, con la mirada fija en las últimas gotas de suero que bajaban por el tubo.

Tomó la mano de Bianca, le sacó la aguja con destreza, presionó un algodón sobre la pequeña herida y la soltó.

Bianca apartó la mirada, con el rostro pálido y resignado.

Justo cuando daba por hecho que él se marcharía sin decir una palabra, Damián se detuvo en seco antes de cruzar la puerta.

—Sí... a veces duele.

En ese preciso instante, la barrera emocional de Bianca se rompió. Sin importarle si él seguía ahí o no, rompió en un llanto desgarrador, dejando salir todo el dolor acumulado.

Lloró por el bebé que había perdido, por sus padres, por su hermano, por su profesor, y por la pequeña Lucía, que aún era una bebé que necesitaba protección...

Damián la miró de reojo desde la puerta. Cerró los ojos, tomó una respiración profunda, se quedó inmóvil por un par de segundos y luego salió al pasillo.

No la consoló, no le ofreció palabras de aliento, ni siquiera se molestó en despedirse.

El llanto de Bianca pasó de ser un grito ahogado e insoportable a un desahogo absoluto. Poco a poco, su respiración se estabilizó, y los monitores cardíacos y cerebrales volvieron a registrar signos normales.

No supo cuánto tiempo estuvo llorando.

Solo alcanzó a escuchar las voces desde el pasillo.

—Señor Figueroa, nos están presionando. ¿Ya es hora de irnos? —era la voz de Esteban.

Inmediatamente después, sonó la voz de Vicente.

—¿Qué haces aquí afuera? ¿Y Bianca?

Damián le hizo un gesto sutil.

La puerta no estaba cerrada del todo.

Al ver que estaba a punto de irse, Vicente lo frenó.

—¿Qué va a pasar con el divorcio?

Damián le dirigió a Vicente una mirada cargada de hielo y respondió con indiferencia:

—El señor Ávila es un experto en usar y tirar, tiene un talento innato para los negocios. Pero no te molestes en preocuparte por ella. Un matrimonio como este, pase lo que pase, solo puede terminar en separación. Así que, cuando vuelva de mi viaje, hablaré personalmente con su licenciado Solís.

No se detuvo ni un segundo más.

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