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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 380

Vicente no se esperaba esa jugada maestra por parte del profesor.

—Y si después de ver todo eso, la señora todavía tiene el descaro de pedirte que te sacrifiques por ellos, simplemente pregúntale si ella soportaría algo así en tu lugar.

Bianca apretó los labios, a punto de responder, cuando la pantalla de su celular se iluminó con un mensaje de Xavier Soler.

*Dice que quiere verme.*

—Ese Xavier tampoco es ninguna blanca paloma. Bien que te hizo la vida imposible por defender a Melisa —comentó Vicente, que estaba al tanto de todo.

Como Bianca había estado saturada de trabajo y ahora tenía que concentrarse en su artículo académico, le había respondido a Xavier excusándose, diciéndole que estaba ocupada visitando al profesor Salazar.

Lejos de molestarse, Xavier había manejado hasta la casa del profesor y le mandó un mensaje pidiéndole que bajaran un momento, asegurando que con un par de minutos en el auto sería suficiente.

Bianca pensó que era una broma, pero al asomarse por la ventana, vio que realmente estaba allí.

Le echó un último vistazo a Lucía y suspiró.

—Saldré a ver qué quiere.

Vicente, desconfiado, la acompañó hasta la puerta principal y se quedó observando desde la entrada.

Xavier observó a Bianca subir al asiento del copiloto, le lanzó una rápida mirada a Vicente que estaba a lo lejos y luego se dirigió a ella.

—¿De verdad te apasiona la investigación científica?

Bianca no entendía a qué venía esa pregunta, pero asintió.

—Sí, me encanta. ¿Por qué lo pregunta?

Xavier no estaba seguro de si podría cumplir lo que tenía en mente, pero quería tantear el terreno.

—Por nada en particular. Sé que muchos mueren por ser aceptados por el profesor Salazar y entrar a su instituto para trabajar junto a ese genio, Aro. Todos quieren aportar algo grande o convertirse en el próximo Aro. ¿Esa es también tu meta? ¿O simplemente quieres... demostrar de lo que eres capaz?

Demostrar de lo que era capaz... ¿a quién? Obviamente a Damián Figueroa.

Bianca captó la indirecta, pero no quería darle demasiadas explicaciones, y mucho menos revelarle que ella misma era Aro. Así que asintió con tranquilidad.

—Mis metas son iguales a las de los demás.

Al escuchar su respuesta, Xavier esbozó una leve sonrisa.

—De acuerdo. Te ayudaré.

Bianca frunció el ceño, confundida. ¿Ayudarla con qué?

¿Iba a darle proyectos? ¿Iba a inyectarle recursos como hacía Damián con Melisa?

Ella no necesitaba nada de eso.

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