¿Qué insinuaba con eso?
Lorenzo no esperaba que Vicente fuera tan protector, ni que se tomara las cosas tan a pecho.
Él solo había hecho un comentario casual, algo que en cualquier evento social normal se habría resuelto con una risa y un brindis. No esperaba que lo usaran en su contra para acorralarlo.
¿Acaso este hombre no tenía inteligencia emocional?
Lorenzo forzó una sonrisa y trató de suavizar la situación.
—Solo era una broma, señor Ávila.
Pero Vicente no tuvo piedad.
—Una broma es cuando ambas partes se ríen. Si la otra persona no se ríe, entonces, señor Valdés, lo que está haciendo es pasarse de la raya.
Lorenzo palideció. Jamás imaginó que Vicente le respondería de esa forma. Miró a Vicente y luego clavó la vista en Bianca.
Damián, por su parte, mantuvo una expresión completamente distante. No dijo una sola palabra, solo le hizo una leve seña con la mirada a Esteban.
El ambiente, que antes había sido animado, se congeló de inmediato.
Melisa se levantó, caminó hacia atrás de la silla de Bianca y se inclinó, hablando con un tono de voz que, aunque pretendía ser bajo, fue lo suficientemente claro para que todos lo escucharan.
—Bianca, ¿qué esperas para calmar a tu jefe? El señor Valdés solo estaba bromeando. Además, sin importar los motivos, lo importante es que el contrato se firmó y obtuvieron los beneficios, ¿qué necesidad hay de hacer tanto alboroto? A mí no me molesta en lo absoluto que hayas usado mi nombre y mis contactos para lograr tu objetivo. Al final del día, todos estamos en el mismo barco.
Bianca la miró con absoluta frialdad.
Esa actitud condescendiente, esa superioridad moral... ¡Incluso se adjudicaba el éxito de la firma del contrato como si todo fuera gracias a ella!
Bianca esbozó una leve sonrisa y se dirigió a Lorenzo.
—Señor Valdés, el proyecto fue diseñado minuciosamente por mi compañera y por mí, y luego pasó por la revisión detallada del señor Ávila. Al reducir todo nuestro esfuerzo a un simple 'favor' hacia la señorita Serrano, no solo está invalidando nuestro valor como profesionales, sino que también nos hace pensar que usted es muy descuidado con su trabajo. Si esto sale a la luz, la gente pensará que en BN Innovación no tenemos talento y que dependemos de la caridad de la señorita Serrano para conseguir contratos.
Hizo una pausa, manteniendo la mirada firme.
—Puedo aceptar que mi proyecto no le guste o que no le parezca suficiente, pero no voy a tolerar que convierta los resultados de nuestro trabajo en una limosna otorgada por un favor personal. Le exijo que se disculpe con nosotros.
Melisa sintió ganas de reírse.
Ella misma acababa de decir que no le importaba que Bianca se colgara de su fama, y aun así, la muy terca seguía intentando salvar su orgullo.


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