Entrar Via

Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 321

—¿Y si nos vemos en el restaurante Mirador? ¡Damián irá para allá en un rato! Tiene que reunirse con algunos políticos importantes por la zona.

La colaboración entre políticos y empresarios era el pan de cada día, así que Melisa no hizo preguntas.

❀

Bianca no regresó directamente a Villa Serena; en su lugar, aceptó la invitación de Don Renato y se dirigió al restaurante Mirador.

Apenas cruzó la puerta, Renato se puso de pie para recibirla.

Era un nivel de respeto que rara vez le mostraba a gente de su misma edad, y mucho menos a alguien más joven como Bianca.

Bianca lo aceptó con naturalidad. Una vez sentados, Renato preguntó con una sonrisa:

—Le comenté a Vicente que ya no planeas colaborar con nosotros.

Bianca asintió.

—En ese momento no firmamos el contrato final, pero si usted, Don Renato, desea una compensación retroactiva, puedo emitirle el pago ahora mismo.

Renato agitó la mano restándole importancia.

No era ningún tonto. Bianca tenía el respaldo del gobierno y un talento innegable. Exigirle una indemnización sin siquiera tener un contrato final firmado sería cerrarse las puertas para el futuro.

—Solo quiero saber por qué —preguntó Renato.

En el fondo, sabía que su empresa no tenía ningún problema.

¿Por qué Bianca prefería soltar dinero de su bolsillo con tal de cortar todo vínculo con él?

¿Acaso estaba molesta porque, además de buscarla a ella, también había contactado a su rival, Melisa Serrano, para otra colaboración?

La Bianca que el profesor Salazar le había descrito no era tan rencorosa.

Bianca guardó silencio un instante y, sin más, sacó su teléfono y le reprodujo la grabación de aquel día a Renato.

—Como hombre, te lo digo muy claro: mientras más rogona te pongas, más asco le vas a dar a Damián.

—Perdiste a tu hijo y Damián ni siquiera te volteó a ver. Tampoco me castigó a mí por ese bebé perdido, y mucho menos cortó lazos conmigo. ¿Aún no lo captas? ¡A Damián le importas un comino, no significas nada para él! ¡Deja de humillarte!

—Bianca, no seas malagradecida. Desde el principio, Melisa ni siquiera se ha molestado en competir o pelear contigo. Ella siempre se ha enfocado en sí misma, buscando la manera de mejorar. En cambio tú, te la pasas haciendo el ridículo, provocando, como un fantasma fastidioso. ¡Eso solo da lástima!

Finalmente, se escuchó la voz de Bianca preguntando:

—¿Don Renato sabrá que su nieto es tan idiota?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa