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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 278

Xavier desvió la mirada y forzó una sonrisa.

—No es eso. Solo pensaba que la relación entre Damián y Bianca ha mejorado muchísimo. ¿Será que pronto nos darán la sorpresa, Doña Estela?

Ese era el tema favorito de la abuela.

Soltó una carcajada.

Sin embargo, siendo Xavier un invitado, no era prudente ventilar la intimidad del matrimonio frente a él.

—Hace un rato Bianca me dijo que primero quiere recuperarse bien. No tengo prisa, planeo vivir muchos años más para poder consentir a mi bisnieto —comentó con orgullo.

Damián, al escucharla, se limitó a sonreír levemente.

Xavier tomó asiento justo frente a Bianca y cruzó miradas con ella.

Ella también le dedicó una sonrisa educada.

Pero en el interior, Xavier sentía que algo no cuadraba.

La actitud de ella no encajaba con la teoría barata que Romeo le había planteado...

Aunque debía admitir que durante toda la cena, Bianca se desvivió en atenciones hacia Damián.

Y él, al parecer para mantener contenta a su abuela, aceptaba todo lo que ella le servía.

Cada vez que ella le hablaba, Damián se inclinaba, acercando el oído con una paciencia sorprendente para escucharla.

Incluso, cuando un mesero intentó poner un plato de camarones frente a Bianca, Damián intervino con voz firme:

—Retírelo. Mi esposa es alérgica a los mariscos. Asegúrese de que no le sirvan nada parecido.

Luego, clavó su mirada en Bianca.

Ella mantuvo la cabeza agachada, concentrada en su plato sin decir una palabra, pero él no le quitó los ojos de encima durante un largo rato.

Si Xavier no supiera que estaban a punto de firmar los papeles del divorcio, habría jurado que Damián sentía algo genuino por ella y que no era solo una actuación para complacer a su familia.

El punto culminante de la noche llegó al terminar la cena. Cuando Bianca se levantó de la mesa, dio un mal paso y se torció el tobillo. Sin dudarlo un segundo, Damián la levantó en brazos y se dirigió a Doña Estela.

—Abuela, nosotros nos retiramos a descansar.

La anciana asintió encantada, y tanto el abuelo como Perla Figueroa compartieron la misma mirada de aprobación.

Xavier miró a Bianca mientras Damián se daba la vuelta para llevarla.

Ella tenía los brazos fuertemente enlazados alrededor del cuello de su esposo, aferrándose a su ropa.

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