Mientras esperaban a que el profesor regresara, Bianca y Vicente ya habían empezado a comer en el salón privado.
De repente, la puerta se abrió y Sergio entró con una clara expresión de impaciencia.
—¿Qué pasó, profesor? ¿No quedó convencido con Melisa? —preguntó Vicente.
Sergio agitó la mano con desdén y tomó asiento:
—Sus capacidades no son malas, pero no alcanza nuestros estándares. Hasta Clara tiene mejor nivel que ella.
Clara podía parecer despistada a simple vista, pero cuando se trataba de talento real, nadie podía cuestionarla.
—Profesor, lo que pasa es que usted está acostumbrado a ver a demasiada gente brillante —bromeó Vicente.
Sergio pensó que tal vez tenía razón.
—Si me la hubieran presentado hace unos años, antes de descubrir un talento como el de Bianca, la habría aceptado sin dudarlo. Pero ahora, simplemente no. Además, antes de la prueba se llenó la boca diciendo que aceptaría cualquier resultado con humildad, y apenas le di mi veredicto, me puso mala cara.
»Cuando me levanté para irme, ni siquiera tuvo la decencia de acompañarme a la puerta. ¡Falta de modales! ¡Falta de educación! No sirve para presentarla en sociedad. En cuanto Damián Figueroa salió de la habitación, ella dejó de fingir.
Vicente soltó una risa fría. No quiso decirlo frente a Bianca, pero pensó: *Alguien con modales y educación jamás se metería como la amante en un matrimonio*.
—¡Nuestra Bianca jamás haría algo así! —dijo Vicente, lleno de orgullo.
Bianca no prestó atención a la conversación. Estaba completamente absorta leyendo los documentos de colaboración médica del Grupo Paredes.
Había descubierto que la investigación que estaban desarrollando tenía relación directa con la enfermedad de la anciana señora Figueroa.
Si lograban un avance significativo, podrían beneficiar a muchísimas personas...
Incluso podría reducir drásticamente los costos de tratamiento para bebés prematuros como la pequeña Yolin, permitiendo que las hijas de muchas otras madres tuvieran la oportunidad de vivir y crecer sanas.
Y su padre...
También podría representar un tratamiento milagroso para pacientes en estado vegetativo como su padre.
Estaba decidida a participar en el proyecto de la familia Paredes, y no solo eso: lo haría mejor que nadie.
❀
Cuando Bianca regresó a Villa Serena, aún no había anochecido, pero se sentía agotada y quería irse a dormir.

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