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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 221

Al percibir su mirada hostil, Bianca le devolvió una expresión gélida.

En ese momento estaba demasiado ocupada. Ocupada con el trabajo, ocupada recuperando su salud y ocupada protegiendo a la pequeña Yolin.

Una vez que terminara su cuarentena posparto y tuviera las manos libres, aunque ya hubiera obtenido las acciones, se encargaría de darle su merecido a Romeo.

De lo contrario, ¿cómo podría darle la cara a la pequeña Yolin, que seguía luchando en el hospital?

Romeo Paredes vio a Bianca alejarse, incapaz de tragarse su rabia, pero sin poder hacer nada al respecto.

Xavier intentó calmarlo:

—Es mejor que te comportes y te quedes tranquilo. Tu abuelo está por regresar al país, ¿no? No vale la pena que te desgastes por personas irrelevantes. Deberías enfocar tu energía en cosas más importantes.

Romeo asintió:

—Sí, el viejo está a punto de volver. Él también se dedica a la investigación científica. Cuando regrese, será el momento perfecto para presentarle a Melisa.

Como si recordara algo de pronto, le preguntó a Xavier:

—Tu familia, la familia Soler, tiene una larga tradición militar y política. El viejo don Rogelio también regresó, ¿verdad? Cuando llegue el momento, ¿por qué no llevamos a Melisa para que tu padre y tu abuelo la conozcan? Quién sabe, tal vez puedan recomendarla para algún proyecto gubernamental importante. Una persona como Melisa debería estar haciendo cosas grandes. Compararla con alguien como Bianca, que se desvive y se rompe la cabeza peleando por un hombre, es simplemente patético.

Xavier no respondió; solo giró la cabeza para mirar en la dirección por donde Bianca había desaparecido.

No sabía por qué, pero justo en ese instante sintió de repente que...

La figura de Bianca de espaldas tenía algo indescriptiblemente... ¿familiar?

Romeo lo apresuraba, así que Xavier no le dio más vueltas al asunto. Quizás Bianca le recordaba a alguien, pero eso no tenía nada que ver con él.

❀

En cuanto Bianca llegó a la sala privada, Vicente Ávila se apresuró a cerrar la puerta:

—¿No tomaste frío en el camino?

—¡No, para nada! ¡Me puse todo el abrigo antes de bajar del auto! —respondió Bianca al entrar. Su mirada se posó de inmediato en el veterano académico—. Profesor Salazar.

El profesor Sergio Salazar ni siquiera levantó la cabeza para responder. Tenía la vista fija en la pantalla de su teléfono, observando un video de seguridad. La pequeña que aparecía en la pantalla era Yolin.

La pequeña Yolin había crecido un poco.

Capítulo 221 1

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