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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 196

Bianca ya venía arrastrando una fuerte carga de estrés emocional por todo lo sucedido en los últimos días.

Y ahora, tener frente a ella a Romeo y a Melisa, era la gota que derramaba el vaso.

Uno era el infeliz que la había empujado a propósito cuando estaba embarazada, buscando matar a su bebé. La otra era la verdadera asesina de la vida que alguna vez albergó.

Sin inmutarse, Bianca sacó una pequeña grabadora de voz de su bolso y reprodujo los insultos que acababan de escupirle.

El rostro de Melisa palideció. Jamás imaginó que Bianca fuera tan calculadora como para llevar un micrófono oculto.

Era demasiado astuta.

—¡Eres una basura asquerosa! —estalló Romeo, perdiendo los estribos—. ¡Con razón drogaste a Damián para meterte en su cama! ¡¿No tienes vergüenza?! ¡¿Grabándonos a escondidas?! ¡Bórralo ahora mismo!

Sin darles tiempo a escuchar la grabación completa, Bianca apagó el dispositivo y clavó su mirada en Melisa.

—Ve y llórale a Damián. Dile que te pegué. Pero si lo haces, reproduciré esto frente a todos. Es más, lo subiré a internet para que la opinión pública juzgue quién es el monstruo aquí. Pero si no tienen el valor de enfrentarme, entonces tráguese la humillación de hoy.

El rostro de Melisa se desfiguró de la rabia.

Romeo estaba tan furioso que los nudillos se le pusieron blancos; quería devolverle la bofetada a Bianca, pero no se atrevía.

La última vez quiso darle 'una lección' y terminó provocándole un aborto.

Él sabía perfectamente que a Damián no le importaba en absoluto la vida de ese bebé, pero desde aquel incidente, Damián se había mostrado sumamente frío con él. Romeo sabía que esa frialdad no venía del amor de Damián por Bianca, sino del enorme cariño que la abuela Figueroa le tenía a la chica.

Por respeto a la matriarca de la familia, Romeo no podía permitirse tocarle un solo cabello a Bianca.

—¡Ah, por cierto! —dijo Bianca, deteniéndose y girándose hacia Romeo con una sonrisa envenenada—.

—Tenías razón en algo, Romeo. No tengo la más mínima intención de divorciarme de Damián Figueroa. Todo lo que he hecho es para salvar mi matrimonio. ¡Amo a Damián con locura! Lo amo tanto que no toleraré que nadie se interponga. Y no solo voy a usar todos los medios a mi alcance para retenerlo, sino que le daré más hijos. ¡Me aferraré al título de la señora Figueroa y lo ataré a mí para siempre!

Luego, dirigió su mirada cargada de veneno hacia Melisa.

Capítulo 196 1

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