Los labios de Eric se movieron un poco, y tras unos segundos de silencio, preguntó en voz baja:
—¿Tan grave es su enfermedad?
Ledo respondió con seriedad:
—Bastante. La fiebre alta no cede y a ratos delira. Aunque no corre peligro de muerte, mi mamá no se aparta de su lado en ningún momento.
Eric exhaló el aire lentamente, asintiendo:
—Entiendo.
Ledo lo miró con curiosidad:
—No eres tan cercano a Nano, ¿por qué te preocupa tanto su salud?
Eric explicó con serenidad:
—Los escucho hablar de él todo el tiempo. Me preocupaba que algo grave pudiera alterar el estado de ánimo de Simone.
Ledo le dio la razón:
—Eso es muy cierto. Si algo le pasara, Tesoro lloraría desconsolada. Nano la adora, y ella a él... el amor siempre es mutuo, ¿no crees?
—... Así es —murmuró Eric.
Ledo sonrió con ternura y añadió:
—Es como contigo. Eres tan bueno con ella, que Tesoro siempre te tendrá en un lugar especial de su corazón.
Eric se quedó sin palabras:
—...
Mientras tanto, Tesoro había seguido a Braulio y al joven hasta una cueva ubicada a mitad de la montaña.
Para asegurarse de que nada interrumpiera su concentración durante la práctica, dejó la caja con el Vínculo Umbrío en la entrada y le encargó a Pink vigilarlo.
Al ver a la serpiente mística, el chico sintió curiosidad:
—¿Es su mascota?
Tesoro sonrió:
—Tenemos casi la misma edad, llámame por mi nombre. Soy Simone.
El chico se mantuvo formal:
—Señorita Bello.
Tesoro suspiró:
—... Está bien, llámame como te sientas más cómodo. Y no, no es mi mascota. Es la serpiente de mi hermano Ledo, pero para nosotros es parte de la familia.
El chico clavó su mirada en Pink y sentenció:
—Su veneno es increíblemente tóxico.
Tesoro parpadeó, asombrada:
—¿Puedes notarlo a simple vista?
El chico asintió con lentitud y luego giró la vista hacia Tesoro:
—Tú también tienes un nivel de toxicidad enorme en tu interior.
Al escuchar eso, Tesoro entrecerró los ojos con fascinación:
—¿Cómo pudiste notar eso?
—Simplemente lo percibo.
—¿Eh? ¿Cómo que lo percibes?
Braulio intervino para explicar:
—Es una habilidad innata. Puede sentir la presencia de cualquier tipo de toxina y evaluar con total precisión su nivel de letalidad.
Tesoro abrió la boca sorprendida:
—¿En serio?
—Es completamente cierto —confirmó Braulio.
—¡Qué increíble! —exclamó la chica, maravillada.
Braulio esbozó una leve sonrisa:
—Él es el mayor tesoro de la familia del Pozo. En toda La Selva, no existe nadie más con este don.
Tesoro pensó para sí misma que con razón el abuelo Anselmo había asegurado que le caería bien.
¡Viajar con él era como llevar un radar andante!
No solo ubicaba con precisión cualquier amenaza tóxica, sino que además te daba su nivel de letalidad. ¡Era espectacular!
De pronto, el chico tosió con fuerza. Tesoro se acercó a él al instante:
—¿Estás bien?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...