—Como esos insectos venenosos son la base del poder de la Familia Dorado, tendría sentido que decidieras no decirme todo.
Sin embargo, él replicó:
—Son importantes, sí, pero tú no eres Maestra del Vínculo, ni eres de La Selva. Da igual si conoces o no qué tipo de criaturas tienen.
—Pero podría darle esa información a la Familia del Pozo.
Lázaro continuó:
—Los insectos solo son la base. Tenerlos no garantiza que puedan crear un nuevo Arte del Vínculo. Además, prometiste curar a Aura; no voy a hacer nada que te moleste en ese aspecto.
Las palabras de Lázaro le parecieron sensatas, pero eso volvía las cosas aún más intrigantes. Si la Familia Dorado no había desarrollado nuevos insectos, ¿cómo era posible que todos ellos se hubieran vuelto repentinamente más fuertes?
Tesoro guardó silencio unos segundos antes de volver a preguntar:
—¿Sabes qué nuevos enfoques del Arte del Vínculo ha desarrollado esa familia este año?
—¿Para qué quieres saber eso? —preguntó él con recelo.
—Anoche, durante la Asamblea de Maestros del Vínculo, los Dorado estuvieron imparables. Prácticamente todos los que compitieron ganaron sus combates. Me da curiosidad.
Lázaro pareció sorprendido.
—¿Incluso derrotaron a los de la Familia del Pozo?
Ella asintió.
—Personas que solían perder siempre, anoche arrasaron. Y no solo eso, ganaban en cuestión de segundos. Dejaron a los del Pozo como si fueran principiantes. Algunos de ellos estuvieron a punto de morir.
Lázaro se quedó perplejo.
Al ver que no parecía estar fingiendo, Tesoro supo que probablemente no obtendría ninguna pista útil de él.
Efectivamente, Lázaro cuestionó:
—¿Cómo pueden haberse vuelto tan poderosos? Incluso si ganaron, es imposible que todos hayan salido victoriosos y mucho menos que hayan puesto en peligro de muerte a los del Pozo.
Él conocía muy bien las reglas de la asamblea: siempre se emparejaba a competidores con niveles de habilidad similares.
La Familia Dorado y la Familia del Pozo solían estar muy igualadas. En general, cada año terminaban en empate.
Incluso si este año los del Pozo hubieran perdido, era absurdo pensar que alguien pudiera haber estado al borde de la muerte.
Tesoro apretó los labios y se encogió de hombros.
—A mí también me intriga.
Y añadió:
—¿Vigilas a los Dorado todos los días y no conoces su verdadero nivel?
—Toda mi atención estaba puesta en Aura —confesó Lázaro—. No les prestaba mucha atención a los demás. Solo volvía cuando me llamaban porque necesitaban algo.
—Con razón no les importó desecharte.
Él frunció el ceño. Ella no tardó en explicárselo:
—Si no te hubiera salvado la otra noche, ya estarías muerto. En cuanto el Vínculo Umbrío de Aura te hirió, tu familia te abandonó a tu suerte.
Lázaro la miró, atónito.
—Cuando te encontramos estabas inconsciente. Por pura casualidad, escuchamos a los Dorado hablando. Su primera idea fue aprovechar para matarte, pero tuvieron miedo de contagiarse. Después de todo, habías sido mordido por el Vínculo Umbrío, así que era normal que portaras el virus.
—Por eso te dejaron tirado lejos, esperando que murieras por tu cuenta. Estaban seguros de que no sobrevivirías a la mordedura.
Lázaro se quedó en un silencio sepulcral.
—Me pareció muy extraño en ese momento —continuó ella—. Eras quien los protegía, ¿por qué te descartarían con tanta facilidad? Pero después de lo que vi anoche, lo entendí todo: ya no te necesitaban.
—No eras dócil a sus órdenes. Si morías, las cosas serían mucho más fáciles para ellos.

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Cómo se llama la segunda parte de la novela?...