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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3949

Tesoro esbozó una sonrisa traviesa y, de repente, ¡volvió a cerrar la caja!

El Vínculo Umbrío se quedó paralizado. Aleteó furiosamente mientras la miraba con una expresión amenazante.

Tesoro dijo con voz firme: —No me importa cuál sea tu verdadero propósito al acercarte a mí, pero no soy ninguna debilucha. No dejaré que me pises, así que ni pienses que podrás arrebatarme algo de las manos.

El Vínculo Umbrío la fulminó con una mirada feroz. Tesoro sostuvo su mirada sin acobardarse lo más mínimo.

Se mantuvieron en ese tenso silencio por varios minutos, hasta que finalmente fue el Vínculo Umbrío quien cedió.

Comenzó a mover sus alas con más lentitud. Su ritmo cardíaco bajó considerablemente, como si se hubiera calmado, y la malicia desapareció de sus ojos.

Solo entonces, Tesoro volvió a abrir la caja, satisfecha, y sacó un pequeño gusano del tamaño de un meñique.

Este insecto lo había traído desde la montaña; había sido criado usando la sangre de la Reina Venenosa como catalizador.

El gusano portaba toxinas de la Reina Venenosa, además de otras de insectos letales, y Tesoro lo consideraba el espécimen más venenoso que poseía.

Claramente, el Vínculo Umbrío estaba interesado. Apenas lo vio, se abalanzó con la intención de arrebatárselo.

Pero Tesoro fue más rápida. Con un atomizador que ya tenía listo, le roció una sustancia un par de veces. El Vínculo Umbrío soltó un chillido y se retiró velozmente hacia las alturas.

Tesoro lo observó y le advirtió:

—Te lo repito: ¡no soy una presa fácil, así que no intentes quitarme nada!

El Vínculo Umbrío la miraba fijamente, como un depredador acechando, alternando su vista entre ella y el insecto venenoso en su mano.

Tesoro continuó: —Si cooperas obedientemente, esta pequeña criatura será tuya para siempre. Te la regalaré.

El Vínculo Umbrío siguió batiendo las alas mientras Tesoro explicaba:

—Necesito extraer un poco de tu sangre. ¿Aceptas el trato?

Temiendo que no la comprendiera, guardó primero el insecto venenoso y sacó un par de jeringas de su bolsa.

Agitó una jeringa frente al Vínculo Umbrío y dijo:

—A esto lo llamamos jeringa, se usa para sacar sangre. Te mostraré cómo se hace.

Dejó una jeringa en la mesa, destapó la aguja de la otra, se arremangó y, bajo la atenta mirada del Vínculo Umbrío, clavó la aguja en su propia vena.

Un líquido rojo comenzó a llenar el tubo lentamente...

El Vínculo Umbrío la miró atónito, agitando las alas con desesperación.

Mientras extraía la sangre, Tesoro observaba de reojo la pantalla de su reloj.

El punto rojo mostraba el ritmo cardíaco del Vínculo Umbrío.

Aunque todavía no lograba interpretar sus emociones exactas (alegría, ira, tristeza), el pulso acelerado le confirmaba fácilmente que el insecto estaba muy agitado.

Como en ese instante, en que su ritmo cardíaco no dejaba de subir, denotando una clara exaltación emocional.

Antes de que Tesoro terminara la extracción, la criatura descendió en picada, pero no se atrevió a abalanzarse por completo.

Cada vez que estaba a punto de alcanzarla, daba media vuelta abruptamente.

Se mantuvo todo el tiempo a unos dos metros de distancia de Tesoro.

Cuando terminó de sacarse sangre, Tesoro guardó la muestra con cuidado y miró al Vínculo Umbrío.

—Sé que necesitas nutrientes con urgencia para crecer. Si me dejas sacarte una jeringa de sangre, te daré algo exquisito para comer.

El Vínculo Umbrío permaneció estático, batiendo sus alas mientras la observaba.

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