El subordinado de confianza asintió.
—También creo que no tiene esa capacidad. Si Forte Dorado sobrevivió de milagro, seguro que tiene que ver con su propia resistencia. Sí que deberíamos encontrarlo para estudiarlo a fondo.
—¿Qué hacemos ahora? Se niegan a decir dónde está Forte.
Hugo ordenó: —¡Pongan a alguien a vigilarlos de cerca! Tarde o temprano irán a ver a Forte.
El subordinado asintió enérgicamente. —¡Sí, señor!
Adentro de la habitación, Ledo se quedó junto a la ventana observando cómo se alejaban. Luego, giró hacia Eric:
—¿Cuál es el juego de la Familia Dorado? ¿No se suponía que Forte era una pieza descartable para ellos? ¿Por qué de repente vienen a buscarlo?
Eric explicó:
—Todos los que fueron mordidos por el Vínculo Umbrío anoche murieron de una forma espantosa, a excepción de Forte y Fabio Dorado. Por eso nos interesó tanto Fabio; hay algo inusual en él.
—De la misma manera, para la Familia Dorado, si Forte sigue vivo, significa que algo anómalo ocurrió con él. Definitivamente querrán investigarlo a fondo para prepararse contra cualquier peligro futuro del Vínculo Umbrío.
Ledo soltó un 'ah' de comprensión.
—Con razón. Entonces, seguro que nos pondrán vigilancia.
Eric restó importancia al asunto: —No te preocupes por eso. Podemos despistarlos en cualquier momento.
Ledo asintió y luego preguntó:
—¿Hay noticias de Lázaro Rojas? ¿Ya despertó?
Eric respondió: —Pregunté hace un momento, aún no despierta.
Tesoro intervino: —Sus heridas son muy graves, no despertará pronto. Lo más rápido sería que despertara pasada la medianoche. Fabio tampoco debería haber despertado.
Eric asintió. —Exacto, Fabio sigue inconsciente.
Después de decir esto, Eric levantó la mirada y le preguntó a Tesoro:
—¿En qué estado está la criatura en este momento?
Tesoro consultó su reloj: —Según su ritmo cardíaco, está un poco más calmado que hace un rato. Seguramente quería atacar a Hugo.
Eric frunció el ceño con preocupación.
—Por ahora no podemos permitir que nadie descubra lo que está pasando entre ustedes dos.
Tesoro afirmó: —Lo sé. Por eso me puse tan nerviosa hace un momento; temía que saltara de repente.
Actualmente no había nadie capaz de hacerle frente. Si llegaba a aparecer, no solo habría víctimas mortales, sino que también arruinaría sus planes.
—Por cierto, ¿el Sello del Ánima todavía está en la habitación de Lázaro?
Eric respondió: —Debe seguir ahí. Los de la Familia Dorado no se atreven a tocarlo fácilmente por temor a enfurecer al Vínculo Umbrío.
Tesoro frunció el ceño. Ledo preguntó:
—¿Necesitas el Sello del Ánima? Si lo ocupas, pensaré en una forma de traértelo.
Tesoro levantó la vista hacia las vigas del techo. Tras meditarlo unos segundos, respondió:
—Por ahora no. No quiero provocarlo, pero podemos tenerlo preparado por si acaso surge algún imprevisto.
Eric propuso: —Haré que averigüen la ubicación exacta del Sello del Ánima.
Tesoro asintió: —Avísame cuando tengas noticias.
Luego de asentir, Tesoro frunció el ceño con frustración.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...