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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3927

Poco más de diez minutos después, los tres llegaron a las inmediaciones de donde se encontraba el hombre.

Uno de los hombres de Eric se acercó a recibirlos. Tras un rápido saludo, comenzó a reportar.

—Hicimos una búsqueda más profunda sobre él, pero seguimos sin encontrar ningún vínculo con Aura Dorado o Lázaro Rojas. Prácticamente no es nadie en la Familia Dorado. La figura más importante a la que tiene acceso es a Octavio Dorado.

Ledo frunció el ceño.

—¿Octavio Dorado?

El subordinado asintió.

—Sí, el octavo al mando de la familia. Todos los subordinados lo llaman el señor Octavio.

Luego, explicó un poco más sobre la estructura interna.

—La Familia Dorado tiene quince miembros en su núcleo principal. El rango no se basa en la edad, sino en el poder que ostentan dentro del clan. Entre más poder tienes, más alto es tu número. El Patriarca ocupa la primera posición.

Ledo preguntó.

—¿Entonces él es uno de los hombres de Octavio?

El subordinado asintió.

—Sí, está bajo sus órdenes. Pero debido a que sus habilidades son tan mediocres y su rango es tan bajo, las veces que ha visto a Octavio en persona se pueden contar con los dedos de una mano.

Añadió para aclarar la situación.

—Todos los miembros del núcleo tienen su propia facción y subordinados personales. Fabio Dorado es solo uno de los muchos lacayos de Octavio.

Ledo levantó una ceja.

—¿Él también se apellida Dorado?

El subordinado asintió de nuevo.

—Solo a los miembros de la familia se les permite estudiar el Arte del Vínculo de los Dorado. A menos que se trate de un Maestro del Vínculo excepcionalmente poderoso que haya jurado lealtad, ningún forastero tiene derecho a aprender sus secretos.

Ledo reflexionó en voz alta.

—Entonces, si el Vínculo Umbrío atacó a Fabio, ¿fue por culpa de Octavio? Después de todo, Octavio sí tenía la jerarquía para estar en contacto con Aura Dorado.

El hombre se encogió de hombros.

—Eso ya no sabría decírselo.

Ledo frunció el ceño de nuevo, sumido en sus pensamientos.

Eric miró a su alrededor.

—¿Alguien se ha acercado?

El subordinado negó con la cabeza.

—Nadie.

Eric asintió.

—Llévanos con él.

El hombre los guio detrás de unos matorrales densos, donde se encontraba Fabio Dorado.

El guardaespaldas que lo custodiaba estaba tratando de mantenerlo despierto.

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