Lázaro dudó.
—...No estoy seguro de si ese Vínculo Umbrío ya se fue por completo. Si sigue cerca, se recuperará y volverá a atacarme. No descansará hasta verme muerto. Si vienen a buscarme ahora, se pondrán en peligro.
Tesoro fue directa.
—¿Te hirió?
Lázaro admitió.
—Sí.
Tesoro insistió.
—¿Cómo te hirió?
Lázaro murmuró.
—Me arañó y me mordió.
Tesoro frunció el ceño con angustia.
—¡Su veneno es increíblemente letal, podrías morir!
Lázaro intentó calmarla.
—No moriré. Conozco muy bien el Vínculo Maestro de Aura Dorado. Ella me inyectó anticuerpos en el pasado, así que debería ser inmune a su veneno.
—No se preocupen por mí. Cuando amanezca, iré a buscarlos yo mismo. Ustedes tampoco están del todo seguros dentro de la Familia Dorado. Cuídense mucho.
Con el temor de que le hicieran más preguntas, Lázaro cortó la llamada abruptamente.
Ledo iba a devolverle la llamada, pero Tesoro negó con la cabeza.
—No insistas. Tenemos que ir a verlo. Los anticuerpos en su organismo seguramente le están haciendo efecto, o de lo contrario ya estaría muerto. Pero si logrará sobrevivir, eso aún está por verse.
—Algunos anticuerpos solo ralentizan la velocidad de la muerte, pero no la evitan. Lázaro es fundamental para nosotros, ¡no podemos dejar que muera!
—Además, necesito extraer muestras de su sangre para investigarlas. El Vínculo Umbrío atacó a mucha gente, y todos tienen su veneno en el sistema. Es la oportunidad perfecta para estudiarlo.
—El Vínculo Umbrío al fin y al cabo sigue siendo un insecto venenoso. Si logramos descifrar su toxina, lo habremos descifrado por completo.
—Conoce a tu enemigo y a ti mismo, y saldrás victorioso en cien batallas. Cuando lo entendamos a la perfección, será mucho más fácil enfrentarlo.
Ledo frunció el ceño y se volvió hacia Eric.
—¿Podemos salir a buscar a Lázaro?
Eric también frunció el ceño, inmerso en sus pensamientos.
Sabía que Tesoro tenía razón, pero le aterraba que le pasara algo.
No era solo preocupación, ¡era terror!
Ni siquiera quería imaginar las consecuencias si Tesoro sufría algún daño.
A nivel personal, su mundo se derrumbaría. El mundo de Doña Flores se derrumbaría. ¡Y los cimientos de la Familia Bello y la Familia Ortega también colapsarían!
Y a mayor escala, el futuro de la medicina de todo el país se iría a la ruina...
Por eso, no se atrevía a dar una respuesta a la ligera.
Pero Tesoro estaba desesperada.
—Eric, tengo que ir. Si intentas detenerme, tendré que pelear contigo.
Eric frunció el ceño y sostuvo la mirada de Tesoro durante tres segundos, antes de ceder, con el corazón blando.
—¡Primero busquemos la ubicación de Lázaro!
Tesoro se iluminó de alegría.
—Gracias, Eric.
Eric suspiró.
—...Pero una vez afuera, deben tener cuidado. Hagan lo que les diga.
Tesoro asintió frenéticamente.
—Te prometo que regresaré sana y salva, no te daré motivos para preocuparte.
Eric asintió y luego miró a Ledo.
Ledo ya había sacado su celular y estaba rastreando la ubicación de Lázaro.
—Está aquí. Este lugar... ¿no es la finca de los Dorado?
Eric se acercó.
—Amplía el mapa.
Ledo obedeció, y tras darle un vistazo, Eric concluyó:
—Esto es justo afuera del muro perimetral de la residencia.
Ledo frunció el ceño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...