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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3879

—Seguro que hay animales por aquí cerca, vayan a averiguar si pueden conseguir alguna información.

Cano y Pink entendieron el mensaje, le sacaron la lengua a Ledo y se marcharon.

El entorno estaba sumido en el silencio. Desde la entrada del santuario, si uno miraba hacia afuera, podía ver luces a lo lejos, pero este lugar estaba envuelto en una oscuridad total.

En su momento, con el fin de devolverle la paz a la princesa, El Señor de la Selva no solo había clausurado los caminos hacia allá, sino que también había reubicado a los habitantes que vivían en las faldas de la montaña.

En la actualidad, este sitio era prácticamente un paraje desolado y silvestre.

A esto se le sumaba la angustia por la desaparición del Sello del Ánima y el terror que inspiraba el Vínculo Umbrío, creando una atmósfera tan pesada que resultaba sofocante.

El viejo excéntrico le pidió a la mujer que acomodara a Diego en un rincón, mientras él se mantenía lo más alejado posible, aterrado de que el Vínculo Umbrío irrumpiera repentinamente y lo atacara por error.

¡A sus ojos, Diego ya era hombre muerto!

Los minutos pasaban lentamente. Nadie sabía cuánto tiempo había transcurrido cuando, de repente, un montón de ratas entró corriendo desesperadamente al santuario, buscando refugio en cada esquina.

A continuación, se empezaron a escuchar unos rápidos susurros provenientes del exterior, como el de insectos ocultos en la hierba que huían en desbandada.

Con la voz temblorosa, el viejo excéntrico murmuró: —¡Ya llegó!

Ledo frunció profundamente el ceño y clavó la mirada en dirección a la entrada.

Lázaro también dejó lo que estaba haciendo para fijar la vista en la puerta.

Diego, casi muerto de miedo, gritó:

—¿Qué llegó? ¿Quién llegó? ¿Quién es? Buaaa, buaaaa, ¿quién es?

El eco de la voz temblorosa de Diego llenó todo el santuario; ¡era un cúmulo de tensión, pavor, ansiedad y temblores incontrolables!

Nadie le respondió; su voz aterrada flotaba en el aire, volviendo la situación aún más escalofriante.

Sin hacer el menor ruido, Pink volvió junto a Ledo.

Ledo bajó la voz y preguntó en un susurro: —¿Y Cano?

Pink sacó la lengua: —... Algo pasa afuera, Cano me pidió que regresara para cuidarte.

Ledo frunció el ceño: —¿Ya está aquí?

Pink volvió a sacar la lengua: —... No estoy segura, aún no hemos encontrado nada concreto, pero todos los insectos venenosos allá afuera están muy alterados, huyendo para todos lados. ¡Seguro que algo muy poderoso se está acercando!

Ledo continuó preguntando: —¿No logras percibir su nivel de poder ni su posición exacta?

Pink sacudió la cabeza, sacando la lengua: —... Ni Cano ni yo podemos sentirlo.

Ledo frunció el ceño. Tanto Cano como Pink eran criaturas muy fuertes; normalmente, cuando un peligro se aproximaba, podían evaluar con precisión el poder y la ubicación de la amenaza.

El hecho de que esta criatura pudiera esconder su fuerza ante Cano y Pink, e incluso evitar que localizaran su posición exacta, ¡demostraba lo aterradora que era!

¡Iba a ser un rival muy difícil!

Ledo susurró de nuevo:

—Ve a ayudar a Cano a enfrentarlo, yo sé cómo defenderme, no se preocupen por mí. Lo ideal sería que pudieran trabajar juntos para atraparlo, pero si ven que es imposible, déjenlo. Lo más importante es que ustedes se protejan.

Pink sacó la lengua: —... Eso mismo me dijo Cano, que él también sabe defenderse y que no nos metamos. Me pidió que me quedara a tu lado para cuidarte bien.

Ledo: —...

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