Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3835

Yago no pudo evitar intervenir en la conversación.

—Tener a Tesoro y a Ledo aquí en La Selva es como si hubieran vuelto a su propio hogar. Pueden estar completamente tranquilos, la familia del Pozo cuidará de ellos como es debido.

Al escuchar a Yago, Aspen tomó la palabra y respondió con un tono educado y formal:

—Se los agradezco profundamente.

Tras unos instantes de cortesía, la cámara volvió a enfocar a Tesoro.

La niña lucía una sonrisa radiante.

—¡No se preocupen por nosotros, papá y mamá! Ledo y yo estamos de maravilla aquí en La Selva. Don Anselmo, don Yago, doña Blanca y toda la familia del Pozo nos tratan como reyes.

—Mamá, ¿todavía estás en La Capital? Hoy hablé con Laín y me contó que tú y los abuelos ya estaban preparándose para regresar a casa.

La voz de Carol sonó suave y tranquilizadora.

—Así es, volveremos pronto. Nos marchamos en un rato.

—¿El bisabuelo Ibarra, Kevin y Flora ya están mejor? —preguntó Tesoro con genuina preocupación.

La expresión de Carol se tornó compasiva.

—Desde tiempos inmemoriales, perder a un ser querido ha sido el golpe más duro para cualquiera. Pero el dolor no puede durar para siempre; el tiempo termina sanándolo todo. Ahora están mucho más enteros y ya se han puesto de pie nuevamente.

—Cuando regrese, quiero ir a La Capital a visitar al bisabuelo, a Flora y a Kevin —aseguró Tesoro.

Las visitas de Tesoro a la familia Ibarra no habían sido frecuentes, pero había formado un lazo especial con el General, Kevin y Flora.

Kevin pasaba sus días siguiendo a Ledo a todas partes, pero siempre trató a Tesoro como a su propia hermana menor, ganándose rápidamente su cariño.

Flora, por su parte, era una chica tan hermosa como amable, lo que también había cautivado a la pequeña Tesoro.

Carol la miró con infinita ternura.

—Me parece perfecto. Cuando regreses, te acompañaré a verlos. Cuéntame, ¿te estás divirtiendo allá?

Tesoro asintió con entusiasmo, llena de energía.

—¡Es muy distinto a Puerto Rafe! Aquí la gente duerme de día y sale de noche. Durante el día apenas se ve un alma por las calles, pero de noche se llena de gente.

—Además, hay muchísimas cosas extrañas que no se ven en ninguna otra parte. Mateo me prometió que después de ver la ciudad desde el Cerro de la Princesa, me llevará al mercado. Voy a comprar algunos recuerdos divertidos para llevárselos.

—Obedece a doña Blanca y a don Yago —le advirtió Carol—. Cuando salgan a pasear, no se alejen y tengan mucho cuidado.

—¡Sí, mamá! Entendido —respondió Tesoro asintiendo.

De pronto, Carol inquirió:

—Vi a Eric en la pantalla, pero no veo a tu hermano. ¿A dónde se metió Ledo?

—Salió a resolver un asunto, mamá, pero no te preocupes, está completamente a salvo. Más tarde le diré que te devuelva la llamada.

Carol asintió ligeramente antes de dirigir su atención a otro asunto.

—¿Eric se ha adaptado bien al lugar?

Al ser mencionado de manera tan directa, Eric enderezó la espalda aún más. Extendió la mano para tomar el teléfono que Tesoro le ofrecía.

—Tía Carol.

Carol lo miró a través de la pantalla con genuina amabilidad.

—¿Cómo te está yendo por allá? ¿Todo está en orden?

—Todo marcha perfectamente, no tiene de qué preocuparse. Me aseguraré de proteger a Tesoro con mi vida —respondió Eric con firmeza.

Carol asintió, visiblemente complacida.

—Saber que estás con ella me da muchísima tranquilidad.

Una cálida sensación inundó el pecho de Eric. —No la defraudaré.

—Pero también debes cuidarte tú, muchacho —añadió ella con afecto.

—Así lo haré.

Aspen, desde su lado de la llamada, interrumpió:

—¿Ledo se escapó a jugar por su cuenta?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo