Y eso no era todo. Ledo contaba con la protección constante de Cano y Pink. Para cualquier Vínculo, ya fuera un poderoso Vínculo Maestro o un temible Vínculo Umbrío, la presencia de Ledo era sinónimo de peligro extremo.
Aun si el Vínculo Umbrío carecía de sentimientos humanos, su instinto de conservación le dictaría evitar amenazas mortales.
Atacar a un Maestro del Vínculo era un banquete seguro con riesgo mínimo.
En cambio, enfrentarse a Ledo significaba cero recompensa y un riesgo altísimo de ser aniquilado.
Por más tonta que fuera la bestia, jamás escogería a Ledo como blanco.
Así que, en términos generales, él estaba bastante seguro.
Pero Tesoro seguía mordiéndose las uñas de la preocupación.
—Yo quería ir a acompañarlo, pero no me dejó. Yo tampoco tengo un Vínculo Maestro, pero al menos entiendo algo del Arte del Vínculo.
Laín la calmó con voz firme: —Hazle caso a Ledo. Si él te dijo que te quedaras, obedece sin dudarlo.
Tesoro asintió dócilmente.
—Está bien. Oye, ¿cómo ha estado mamá todos estos días?
Laín respondió en tono reconfortante: —Muy bien. Kevin Ibarra y toda la familia Ibarra están recuperando su estabilidad poco a poco, lo cual le ha quitado un peso de encima a mamá. Mañana mismo tiene planeado regresar a Puerto Rafe.
Tesoro se iluminó. —¿Vuelve mañana?
Laín confirmó.
—Sí. Llevaban un buen tiempo en La Capital, y con el fin del año a la vuelta de la esquina, quiere volver para preparar todo con los abuelos.
Tesoro se emocionó. —¿Los abuelos van a pasar Navidad y Año Nuevo en Puerto Rafe?
Laín: —Sí, el abuelo dijo que para Nochebuena cenaremos todos juntos, y luego en los primeros días del año viajarán a Ciudad Pacífico para estar con la bisabuela.
Tesoro preguntó con curiosidad: —¿Y tú y Miro también van a Puerto Rafe?
Laín explicó: —Nosotros nos quedaremos en La Capital un par de días más para terminar unos pendientes en la universidad, y volveremos justo antes de que acabe el año.
Tesoro se sorprendió. —¿Pero la universidad no está de vacaciones ya?
Laín respondió evasivo: —Miro y yo tenemos cosas importantes que resolver, así que nos retrasaremos un poco. ¿Y ustedes dos? ¿Creen que puedan volver a tiempo para las fiestas?
Tesoro suspiró levemente. —No lo sé, todo depende de cuánto tardemos aquí. Ledo dijo que quiere resolver todo antes de fin de año porque está ansioso por ir a ver a Kevin.
Laín murmuró un ya veo.
—Ustedes céntrense en su misión por ahora. Si resulta que no logran terminar antes de las fiestas, no hay problema: mis padres y nosotros iremos a La Selva para pasar el Año Nuevo con ustedes.
Tesoro dio un saltito de alegría. —¿De verdad? ¿Van a venir?
Laín sonrió.
—Claro que sí. En fechas tan importantes, la familia tiene que estar junta. No los dejaríamos allá solos. Si ustedes no pueden venir, nosotros iremos; mientras estemos todos unidos, el lugar es lo de menos.
Tesoro asintió vigorosamente. —¡Sí, sí!
...
Por otro lado, antes de marcharse, Ledo pasó a buscar a Anselmo del Pozo.
Al llegar, encontró también a Blanca y Yago. Apenas lo vio, Blanca lo saludó con una cálida sonrisa:
—Ledo, ya despertaste. ¿Tienes hambre?
Ledo respondió con cortesía:
—No, gracias, comí bastante bien al mediodía. Pero creo que Tesoro sí debe estar hambrienta; durmió de corrido hasta ahora y se saltó el almuerzo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...