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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3798

—Más les vale manejar este asunto con cuidado, porque si no, ni Dios mismo podrá salvarlos. ¡Ya saben lo severamente que se castiga el abuso infantil en La Selva!

Patricio asintió apresuradamente:

—Lo sé, no tienes de qué preocuparte. Nosotros no golpeamos a nadie; el que nada debe, nada teme.

El Patriarca Dorado sentenció:

—Mientras no hayan sido ustedes los que la lastimaron, todo tiene arreglo. Yo moveré algunos hilos para asegurarme de que no los incriminen injustamente.

Patricio respondió con firmeza:

—La Familia Palma no se deja pisotear, ¡jamás cargaremos con la culpa de otros! En cuanto Cristi despierte le preguntaré qué pasó en realidad y, cuando lo sepa, ¡me encargaré de arrastrar a la Familia del Pozo a este lodazal!

El Patriarca Dorado secundó la idea:

—Si realmente fueron ellos quienes la golpearon, hay que dejar las cosas claras y hacer que la Familia del Pozo pague un precio muy alto.

Patricio, con el rostro ensombrecido, concluyó:

—Seguro que fueron ellos, ¡no me cabe la menor duda! Te dejo por ahora, iré a hablar con los reporteros, no puedo permitir que solo cuenten nuestra versión de la historia. ¡Tengo que involucrar a la Familia del Pozo!

El Patriarca Dorado se despidió:

—Llámame si necesitas algo. Estamos en el mismo barco.

—Lo sé —asintió Patricio.

Tras colgar, Patricio se dirigió directamente a los reporteros de La Voz de la Selva y declaró en voz alta:

—¡Mi hija fue agredida por la Familia del Pozo!

Los periodistas, ávidos de primicias, se abalanzaron con preguntas:

—¿Tiene alguna prueba de eso? ¿Cómo puede demostrar que fue la Familia del Pozo?

Patricio afirmó con seguridad:

—Tengo ciertas pruebas en mi poder, pero no puedo revelarlas todavía. ¡En cuanto mi hija despierte, la verdad saldrá a la luz!

—¡Esos salvajes de la Familia del Pozo ni siquiera tuvieron piedad de una niña de trece años! ¡Malditos sean!

—Mi hija está cubierta de heridas, con una pierna fracturada, acostada en esa cama de hospital, tan débil que apenas parece ella. ¡No puedo entender cómo pueden ser tan crueles!

—Bien dicen que no hay que fiarse de las apariencias. Se la pasan dándoselas de justos y honorables, ¡pero en la oscuridad son veneno puro!

—¡Aunque me cueste la vida, juro que haré justicia por mi hija!

Un reportero preguntó, algo desconcertado:

—Pero, ¿por qué la Familia del Pozo querría agredir a Cristina?

Patricio no dudó en su respuesta:

—¡Por resentimiento! ¡Ellos no soportan la idea de que la Familia Palma y la Familia Dorado se alíen matrimonialmente, y por eso descargaron su furia con nosotros!

Otro periodista cuestionó:

—Sin embargo, teníamos entendido que fue la Familia del Pozo quien canceló el compromiso entre sus familias. En teoría, no tendrían motivos para estar enfadados.

—Exactamente —coincidió alguien más—. ¿De dónde viene tanto rencor?

Patricio no se inmutó y explicó:

—Es cierto que ellos cancelaron el compromiso. Pero lo que no quieren es que nosotros nos aliemos con los Dorado. Una unión entre la Familia Palma y la Familia Dorado, indudablemente, amenazaría la posición de la Familia del Pozo en La Selva. ¡Por eso nos odian!

—Golpearon a mi hija para obligarla a romper su compromiso con la Familia Dorado. Al negarse, le dieron una paliza para asustarla y forzarla a ceder.

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