Cauto le escribió: —Hablemos en persona, quiero verte.—
Sin esperar respuesta de Aspen, añadió:
—Te apuesto lo que quieras que te va a interesar lo que tengo que decirte. Si no vienes, seguro te vas a arrepentir.—
Aspen dudó un momento, pero colgó sin decir ni que sí ni que no.
Orion notó que algo andaba mal y le preguntó: —¿Pasó algo?—
Aspen frunció el ceño y respondió:
—Llamó Cauto, quiere que nos veamos.—
En cuanto escuchó ese nombre, a Orion se le endureció el gesto: —¿Y ahora qué quiere ese tipo?—
—Todavía no lo sé.—
Orion apretó los labios, preocupado.
—Hoy, antes de salir de la casa, mi papá volvió a preguntar por Cauto. El viejo está que no puede ni ver a ese desgraciado, lo tiene atravesado.—
Desde el asunto con Nano, Hernán le tenía un odio feroz a Cauto.
No sabía exactamente qué había entre Aspen y “el hombre misterioso”, pero sí tenía claro que Cauto traía algo entre manos con su nieto.
Y se había jurado a sí mismo que haría cualquier cosa para quitarse a Cauto de encima.
Aspen le dijo: —El plan ya está en marcha, pero para agarrarlos a todos, el señor Hidalgo va a tener que tener paciencia.—
Orion preguntó: —¿Ya tienes todo listo?—
—Sí.—
—¿Y cuál es el primer paso?—
Aspen entrecerró los ojos y dijo: —Tirar el anzuelo.—
Orion se mostró desconfiado: —¿Vas a pescar?—
—Eso.—
Orion frunció el ceño:
—Pero esa “gran presa” es demasiado lista, ¿de verdad crees que va a morder el anzuelo?—
Orion no sabía exactamente qué era el virus de octava generación, pero sí conocía la existencia del hombre misterioso.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...