Orion lo interrumpió:
—No te enojes todavía, hombre, ¡al final la cosa ni salió! Yo jamás pensé que en la fiesta de bautizo de Nano iban a pasar esas cosas, mucho menos que tú... ¡no pudieras!—
Gael le apartó la mano de un manotazo, frunciendo el ceño y con cara de pocos amigos. Estaba clarísimo que no le gustó nada el comentario.
En su cabeza solo daba vueltas la idea de regalarle a Tania algo especial, ni siquiera había escuchado eso de “no pudieras”.
Orion le dio unas palmadas en el hombro:
—Relájate, relájate, te lo cuento porque eres como un hermano para mí. Si fuera otro, ni loco le digo mis planes, ¿eh?—
Gael lo fulminó con la mirada y se fue dando media vuelta.
Orion se apresuró a agarrarlo del brazo:
—Mira, Gael, que no puedas no es el fin del mundo, lo grave sería hacerse el loco y no hacer nada. Si tienes un problema, hay que atenderlo, ¡nada de taparlo como si no existiera!—
Gael volvió a mirarlo mal, le soltó la mano y se fue, sin decir nada más.
Orion le gritó con sorna mientras se alejaba:
—¡Oye, pero dime cuándo tienes tiempo entonces! ¿O qué, nunca te va a quedar bien?—
Gael ni volteó, lo ignoró por completo.
Justo en ese momento, Abel escuchó la conversación y se acercó curioso:
—¿Qué pasa, Orion? ¿Le quieres pedir un favor o qué?—
Orion suspiró y le contó:
—Quiero ayudarle a sacar una cita con el urólogo.—
Abel lo entendió todo rapidísimo, y con tono de chisme preguntó:
—¿Y se lo soltaste así, de frente, delante de todos?—
Orion asintió serio:
—Pues sí, si tiene algo, mejor que lo atienda. No puede irse por la vida así, ¿no?—
Abel abrió los ojos de par en par:
—¿Y qué te dijo? ¿De verdad… no puede?—
Orion lo confirmó con la cabeza:
—Sí, se puso rojo como tomate. Eso no se puede fingir, tiene algo de verdad.—
Abel se quedó pensativo:
Aspen respondió:
—Ahora vamos a aprovechar lo de Ledo, cuando fue a Eagle y Hachada a retar a todos, para armar revuelo.—
—Hay que empezar a mover la noticia en internet, hacer que todos hablen del tema. Eso sí, sin revelar que Ledo es quien es, y sobre todo hay que provocar a la gente de Eagle.—
Miro se ofreció:
—Déjenme a mí lo de mover las redes.—
Laín, confundido, preguntó:
—¿Por qué quieres que los de Eagle se enfurezcan, papá?—
Aspen ya se disponía a explicarles, pero en ese momento Carol gritó desde fuera del cuarto: le dolía el estómago y tenía que ir al baño. Le pidió a Aspen que le secara el cabello a Tesoro.
Aspen contestó en voz alta, luego miró a sus hijos:
—Luego les explico con calma, primero pongan en marcha lo de las redes.—
—¡Sí, sí!— respondieron todos a la vez.
En cuanto Aspen salió, Laín le pidió a Luca que maquillara a Ledo igual que el año pasado en el torneo de Brasil.
Luego le grabaron un video desafiando públicamente a los peleadores de Eagle y Hachada, recordando el reto pendiente desde el último campeonato de artes marciales en Brasil.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...