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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2096

Cuando Orion vio la información sobre esa persona, se quedó en shock.

—¿Quieres usarlo para deshacerte de Weber? —preguntó, incrédulo.

Aspen asintió con la cabeza, sereno.

—Es el más indicado —respondió.

Orion tardó unos segundos en reaccionar, confundido.

—¡Pero si él y Weber son uña y mugre! Todo el mundo sabe que se llevan de maravilla.

Aspen lo miró con cierto desprecio.

—Eso es pura conveniencia. Cuando los intereses de uno peligran, no les tiembla la mano para apuñalarse por la espalda.

Orion se quedó callado un momento.

—Pero ese tipo es todavía más inaccesible que Weber, ni siquiera tenemos cómo acercarnos. ¿Cómo piensas usarlo? —cuestionó.

Aspen guardó silencio. En sus ojos brilló un destello frío y calculador.

—¿Tú qué crees que es lo que más teme? —preguntó al fin.

Orion contestó sin pensarlo mucho.

—¿Perder el poder?

Aspen asintió.

—Exacto.

Orion no entendía.

—¿Y eso qué tiene que ver con Weber?

Aspen le devolvió la pregunta.

—Si Weber pone en riesgo su puesto, ¿tú qué crees que haría?

Orion lo entendió enseguida.

—Se desharía de Weber para salvarse —dijo.

Aspen sonrió apenas.

—Eso es lo que yo llamo “ladrón robando a ladrón”.

El silencio se instaló entre los dos.

Samira sonrió.

—Yo quería algo sencillo, solo con la familia en casa, pero el señor Hidalgo y Olivia no quisieron. Mis papás tampoco. Todos quieren organizar una gran fiesta, dicen que es un momento importante para Nano.

—Así que ya ni me meto. Que hagan lo que quieran, mientras no me toque a mí andar de un lado para otro, yo feliz —dijo encogiéndose de hombros.

Carol sonrió; la felicidad de Samira se notaba hasta en la forma en que hablaba.

—Es que Nano es la adoración de los Hidalgo y de los Suero. Es normal que quieran tirar la casa por la ventana.

Samira se rio y soltó una queja divertida.

—La verdad es que lo que quieren es presumir. ¿Sabes lo chistoso que es el señor Hidalgo? Todo el día les manda videos de Nano al señor Echeverría y al señor Ramiro. Todos los días, y varias veces al día.

—De tanto que manda, ya César y Thor no aguantan más. El señor Echeverría y el señor Ramiro los regañan cada vez que los ven, porque los videos nunca paran.

—Ya de plano, César y Thor le llamaron a Orion para pedirle que intercediera, que le diga al señor Hidalgo que les dé un respiro.

Samira se rio a carcajadas, y Carol se unió.

—¡Pobres César y Thor! Seguro que el señor Hidalgo ni se imagina que por presumir a su nieto les está amargando la vida.

—Por cierto, ahora que Orion ya se comprometió, ¿ya tienen fecha para la boda? —preguntó Carol, con una sonrisa cómplice.

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