A Daisy no le interesaban sus gestos, así que ni siquiera se percató.
La conferencia comenzó en breve y Daisy escuchaba con atención, tomando notas de vez en cuando en su cuaderno.
Si no fuera por el lugar, Benjamín se habría burlado de ella.
¿De verdad entendía una conferencia tan compleja? ¿Tenía sentido lo que apuntaba?
Fingía estar muy concentrada. Cualquiera que la viera pensaría que era una estudiante ávida de conocimiento.
Seguramente solo estaba allí para aparentar, para darse un barniz intelectual y poder presumir luego de haber asistido a la conferencia de un académico de renombre.
¡Una táctica muy común en el mundo de los negocios!
Daisy estaba tan absorta que se había olvidado por completo de la presencia de Benjamín a su lado.
Cuando Yeray llegó, la conferencia ya estaba terminando. Era el ayudante de cátedra quien hacía el resumen final.
Algunas personas empezaron a irse, y el asiento junto a Daisy quedó libre.
Como estaba tan concentrada, no se dio cuenta de que alguien se había sentado a su lado.
Solo cuando terminó de escribir la última línea y guardó el bolígrafo, Yeray habló:
—Parece que ha sido muy productivo.
—¿Qué haces aquí? —se sorprendió Daisy.
—Imaginé que vendrías, así que en cuanto terminé mis asuntos, vine a verte. ¿Qué tal? ¿Te resulta muy difícil? El posgrado del Dr. Ferrer no es fácil de aprobar.
—No me queda otra que intentarlo, ya se lo prometí.
—Ánimo, confío en ti —la animó Yeray.
Aunque Benjamín y Yeray eran condiscípulos, sus caminos apenas se habían cruzado.
Cuando Benjamín fue aceptado como alumno, Yeray ya se había ido al extranjero, por lo que su interacción había sido mínima.
Además, como Yeray había salido con Vanesa en el pasado, Benjamín no sentía una gran simpatía por él.
Normalmente, cuando se encontraban, se limitaban a un saludo con la cabeza.
Esta vez, al ver la animada conversación entre Yeray y Daisy, Benjamín ni siquiera se molestó en saludar.
Se levantó y fue directamente a buscar a Vanesa.
—¿Se cree que el posgrado del Dr. Ferrer no tiene requisitos? ¿Que puede presentarse así como así?
Vanesa sonrió con frialdad, sin darle la menor importancia a Daisy.
—Va a hacer el ridículo —concluyó Benjamín.
—Quién sabe, a lo mejor es solo una estrategia publicitaria. Quizás luego use esto para promocionarse.
Benjamín se detuvo a pensar. Era una posibilidad muy real.
Si Alma Analítica salía a bolsa, Daisy tendría que hacer una gira de presentación.
Si de pasada mencionaba que se estaba preparando para el posgrado del Dr. Ferrer, sin duda atraería mucha atención.
Tantos profesionales del sector eran alumnos del Dr. Ferrer, que inevitablemente se fijarían en Alma Analítica.
¡Qué buena jugada!
Lo que Benjamín no entendía era por qué Yeray ayudaba tanto a Daisy.
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