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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 72

—Sí.

—Faltan cuatro días para Nochebuena —Lina tenía una expresión seria—. Al menos deberías acompañar a Yolanda a pasar las fiestas antes de operarte, ¿no crees?

—Ya lo revisé, después de la cirugía solo hay que abrigarse bien y no salir mucho, fuera de eso no hay mayor problema.

—Pero...

—Lina, ayúdame a preguntarle —Valeria miró a Lina—. Conseguir una cita para cirugía es algo complicado y, esperar una semana más... es demasiado tiempo.

Al final, eran parte de su propia sangre; cada día que pasara, sería cada vez más difícil desprenderse de ellos.

Tenía miedo, miedo de que si seguía posponiendo las cosas, terminaría arrepintiéndose...

Aunque Lina no estaba muy convencida de hacerlo, como Valeria insistía tanto, decidió ayudarla a preguntar.

Cuando la directora Juárez se enteró de que Valeria acababa de salir de emergencias, que tenía puntos en la frente y aun así quería operarse esa misma tarde, ni siquiera consideró la posibilidad. Sin dar tantos rodeos sobre ese asunto, regañó a Lina por celular.

Lina no se atrevió a decir ni pío mientras la regañaban.

Después de colgar, hizo un puchero lastimero.

—¿Ves? ¡No se puede! ¡Tener un tipo de sangre poco común no es broma! Desde que me hice doctora titular, es la primera vez que la profesora me regaña de esa manera tan fea.

—Perdón, es que yo solo...

—Ya, ya basta —Lina la interrumpió, mirándola con reproche—. ¿Cuántas veces me has pedido perdón desde que despertaste? Tú no te cansas de decirlo, pero yo ya me cansé de escucharlo. Ahora no pienses en nada más, solo descansa.

Valeria quedó callada.

Lina vio que seguía con cara de preocupación, suspiró y dijo:

—No te desesperes, la directora Juárez conoce muy bien tu caso. Me dijo que va a mantener al banco de sangre al tanto de esto, y que después de Nochebuena, si todavía quieres hacerlo, le hable cuando sea.

Valeria se tocó el vientre.

—Entonces, esperemos con paciencia a que pasen las fiestas.

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Al atardecer, Emilio aprovechó un momento libre para venir a ver a Valeria.

Lina se había ido a trabajar, así que solo estaban ellos dos en el cuarto.

Después de confirmar que Valeria estaba bien, él carraspeó, lo pensó varias veces, y por fin decidió hablar.

—Oye, esta mañana Santiago vino a buscarme.

Valeria quedó inmóvil.

—¿Estás bien? —preguntó Emilio con cierto cuidado—. ¿Dije algo que no debía?

Valeria volvió en sí, miró a Emilio y sonrió con frialdad.

—Si Santiago nunca me ha mencionado, entonces ¿por qué el doctor Guerrero piensa que él me ayudaría?

Emilio se sintió perdido.

Sí, ¿por qué pensaba en todo esto?

¡Santiago nunca le había respondido qué tipo de relación tenía con Valeria!

Sí le había preguntado, pero él no decía ni una sola palabra.

Entonces, Emilio al ver a Valeria se sintió incómodo.

¡No podía decirle "porque mi intuición masculina me dice que Santiago siente algo especial por ti"!

Si Santiago fuera soltero, tal vez esas palabras hasta podrían ayudarlo a conquistar a su esposa.

¡Pero Santiago y Mariana llevan años felizmente casados, y hasta tienen un bello hijo!

Emilio pensó que, si decía eso, ¡Santiago quedaría como un gran patán "a punto de ser infiel"!

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