Cuando Valeria regresó al hospital ya eran más de las diez. Carmen estaba tendiendo la cama y se sorprendió al verla. —¿Señorita Núñez? Pensé que no vendría esta noche.
Yolanda en la cama se incorporó enseguida. —Valeria, ¿por qué vienes tan tarde?
Valeria entró y cerró de inmediato la puerta.
—Creo que dejé un abrigo aquí.
—Debe ser este —Yolanda le entregó el abrigo que estaba junto a la cama—. Estos días vi en el pronóstico del tiempo que va a nevar mucho, tienes que abrigarte bien para que no te resfríes.
Valeria tomó el abrigo y respondió: —Lo sé.
—Si no hay nada más, vete temprano a descansar —Yolanda le tocó con cariño la mano y le preguntó. —¿Por qué tienes las manos tan frías? ¿Te sientes mal?
Valeria sonrió. —No, en invierno siempre es así.
Yolanda guardó silencio por un momento y de repente dijo: —Valeria, ya casi llega la Nochevieja.
Al escuchar esto, Valeria quedó aturdida, luego sonrió despreocupada. —He estado tan ocupada últimamente que se me pasó el tiempo.
Yolanda le tomó la mano y suspiró. —Estos días has estado corriendo de aquí para allá entre el trabajo y el hospital, seguro no has preparado nada para Año Nuevo, ¿verdad?
—Lo sé —Valeria hizo una pausa y agregó—: Estos días sacaré tiempo para ir de compras.
—Vamos juntas.
—No puedes salir del hospital...
—Pediré permiso al hospital. ¡Hay que tratar la enfermedad, pero también hay que celebrar el Año Nuevo! —Enseguida Yolanda la miró con reproche—. ¿Acaso planeas que pase la Nochevieja también en el hospital?
Valeria se quedó sin palabras por unos minutos. Su madre aún no sabía que tenía leucemia, Emilio temporalmente la había engañado diciéndole que tenía anemia y algunas cuantas enfermedades básicas para mantenerla hospitalizada.
Para que Yolanda no sospechara, Valeria tuvo que tranquilizarla. —¿Mañana le pregunto al doctor Guerrero si puedo pedir permiso vale?
—Bien —Yolanda sonrió agradecida—. El doctor Guerrero es tan bueno, seguro aceptará.
Al salir de la habitación, Valeria apresurada metió la mano al bolsillo del abrigo para buscar el reporte prenatal. Que bien, el reporte seguía ahí, suspiró aliviada en silencio, miró hacia atrás a la habitación y se fue.
—Últimamente hay mucha gripe por ahí rondando, tu cuerpo aún no se ha recuperado bien, hasta una gripe podría ser muy problemática, ¡así que hay que ser cuidadosas!
—¡Está bien, haré todo lo que digan! —Yolanda se quejó pero cooperó con entusiasmo, después de ponerse todo, tomó alegre del brazo a su hija—. ¿Ahora ya puedes llevar a mamá de compras?
Valeria sonrió feliz. —Vamos.
Como se acercaba el Año Nuevo, había bastante gente en el centro comercial. Valeria quería ir primero al supermercado a comprar algunos artículos de uso diario y decoraciones de Año Nuevo, pero Yolanda dijo con insistencia que quería ver ropa primero.
Valeria pensó que su madre quería comprarse ropa nueva, así que la llevó al tercer piso a la sección de ropa y zapatos.
Aquí estaban todas las marcas importantes, Yolanda la arrastró a una tienda de ropa femenina. Yolanda escogió varios conjuntos y le pidió a Valeria que se los probara uno a uno.
Fue entonces que Valeria se dio cuenta. —Mamá, ¿saliste de compras para comprarme ropa?
Yolanda la miró con cierto reproche. —¿Si no para qué? Tú no sabes cuidarte, ¡pero yo sí me preocupo por ti! Solo sabes trabajar y ganar dinero nada más, pero no sabes tratarte bien.
Valeria quedó atónita unos segundos, luego reaccionó y sonrió resignada. —Mamá, no me maltrato, solo que he estado tan ocupada con el trabajo que no he tenido tiempo de comprar ropa nueva.

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