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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 496

—¿De verdad crees que la vida que llevas será eterna? Estás con Ezequiel sin ningún compromiso o reconocimiento. ¡Tarde o temprano, también te dejarán!

Alejandra soltó una risa gélida.

—¿Y qué importa? No sería la primera vez que me abandonan.

—Tú... —Natalia, sin palabras ante la rabia, se dio la vuelta y se marchó furiosa.

Como Alejandra se negó a ayudar, Sandra desató toda su frustración contra Natalia. Ella estaba profundamente dolida, pero con su esposo postrado en cama, no podía irse de casa, así que tuvo que soportar en silencio la ira indirecta de Sandra.

A pesar de la situación, ella seguía aferrada a la idea de salvar a Gabriel. Estaba dispuesta a vender el Grupo Núñez con tal de proteger al único heredero varón de la familia. Finalmente, el Grupo Núñez fue adquirido por Maximiliano. De la suma total de la venta, Sandra se quedó con cinco millones de dólares, y el resto se utilizó para pagar la indemnización a Ezequiel. Sandra se convenció de que, mientras Gabriel estuviera libre, ¡los Núñez podrían volver a levantarse!

***

Una vez finalizada la rueda de prensa, Gabriel salió del edificio mezclándose con la multitud. En ese instante, un BMW blanco se detuvo junto a la acera. Valeria bajó del auto y se dirigió hacia el edificio. Él hizo un gesto de desagrado, se detuvo y la siguió con la mirada. ¿Qué hacía Valeria en ese lugar?

La siguió discretamente. Apenas Valeria entró en el vestíbulo, vio a Silvio Escalante que venía a su encuentro.

—Señorita Núñez, discúlpeme, acabo de terminar la rueda de prensa. Lamento no haberla recibido adecuadamente.

Ella estrechó la mano de Silvio, esbozando una ligera sonrisa en sus labios rosados.

—Señor Escalante, no es para tanto.

—¿Subimos a la oficina? —sugirió Silvio.

—De acuerdo.

Silvio y Valeria subieron juntos al ascensor exclusivo del presidente. Gabriel, observando desde un rincón, vio cómo las puertas del ascensor se cerraban lentamente. ¿Valeria y Silvio se conocían? ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso también había estado involucrada en la adquisición del Grupo Núñez? Gabriel apretó los puños, con una expresión sombría pensó: "Muy bien, Valeria".

***

En la oficina de la presidencia, Silvio invitó a Valeria a tomar asiento y pidió a su secretaria que trajera café y aperitivos. Tras entregar el servicio, la secretaria se retiró. Silvio se dirigió a Valeria con tono respetuoso.

—Señorita Núñez, ¿su visita de hoy se debe a alguna indicación o instrucción que quiera darnos?

Valeria miró a Silvio con una sonrisa sutil.

—Es un día importante, el inicio oficial de las operaciones de la empresa. Tenía que venir a verlo. Aunque no soy una experta en gestión empresarial, tendré que confiar plenamente en usted en el futuro.

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