Ella y Zacarías se quedaron en el escenario, intercambiando palabras corteses.
Durante todo el proceso, mantuvo una sonrisa sutil en los labios y sus ojos recorrían al público de abajo. No miraba a nadie en particular, pero todos sentían que los estaba mirando a ellos.
En ese momento, llegaron Santiago y Susana. Al ver a la mujer hablando con confianza en el escenario, él se detuvo en seco. Susana lo miró de reojo, lo observó y con una sonrisa s se acercó y le susurró con tono burlón:
—Tu exesposa está radiante después del divorcio. ¡Los malos matrimonios desgastan a las personas!
Él entrecerró los ojos y le dirigió una mirada fría. Susana dijo:
—¡Mira, incluso hay un hombre guapo que fue a ayudarla a bajar del escenario! Vaya, ese hombre es muy alto, es de mi tipo.
Santiago suspiró fríamente:
—A él le gustan los hombres.
—¿Te molestaste? —Ella se rio—. Lo vi en Villa Soneto y es heterosexual, ¡porque la forma en que mira a tu exesposa no es nada inocente!
Él se sintió exasperado. Por su parte, Rafael ayudó a Valeria a bajar del escenario. Por el otro, ella bajó la cabeza y suspiró aliviada en secreto. Entonces, e acercó a Rafael y le preguntó, en voz baja:
—No hice el ridículo, ¿verdad?
Rafael sonrió.
—Tranquila, estuviste perfecta.
Al escuchar eso, se sintió relajada. Rafael llevó a Valeria al área del buffet para buscar algo de comer. La mirada de Santiago y Susana los siguió todo el tiempo.
Él fue a buscarle jugo a Valeria. En cuanto se alejó, alguien se acercó a ella. Era Erik y Zacarías fue quien lo trajo.
—Valeria, este es el señor Ortega del grupo Ortega de San Aurelio.
Erik le ofreció una copa de champán a Valeria.
—Señorita, la admiro mucho. ¿Podríamos conocernos?
Valeria se detuvo y levantó la vista hacia el hombre frente a ella. No quería tener contacto con la gente de los Ortega. Pero que Erik conociera a Zacarías la sorprendió. Sonrió ligeramente.

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