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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 46

—Nicolás, hay algo que necesito decirte.

Él se detuvo enseguida, aunque era un niño, por alguna razón sintió una sensación inexplicable de inquietud. Santiago, al escuchar esto, también presintió algo extraño, dejó los cubiertos y miró a Valeria con ojos sombríos.

Nicolás parpadeó inocentemente. —¿Qué vas a decir, mamá?

—Nicolás, tu papá y yo ya nos divorciamos.

Valeria miró a Nicolás con un tono serio. —Tu papá y yo ya no somos una familia, esta ya no es mi casa, así que no volveré más aquí.

—Valeria —Santiago la miró furioso—. No olvides lo que me prometiste.

—Cambié de opinión —Valeria lo miró—. No te preocupes, te devolveré los diez millones de dólares.

Santiago quedó inmóvil, se enojó, como si encontrara las palabras de Valeria irracionales, al instante su cara se ensombreció.

—Valeria, ¿crees que me importan esos diez millones de dólares?

—Tus pensamientos no me interesan.

Valeria miró de nuevo a Nicolás. —Nicolás, escucha bien, tu papá y yo ya nos separamos. Si me extrañas en el futuro, puedes llamarme, y si no estoy muy ocupada con el trabajo, también puedes ir a verme. Pero aquí, no volveré más.

Nicolás estaba confundido. Podía sentir que tanto papá como mamá estaban muy mal de ánimo.

—Mamá, ¿es porque yo hice algo malo? —preguntó Nicolás con cuidado.

Valeria le acarició la cabeza. —No es culpa tuya, esta es una decisión de nosotros, los adultos.

Los ojos de Nicolás se enrojecieron. —Entonces, ¿por qué te vas a separar de papá? ¿Por qué ya no quieres esta casa? ¿Acaso es por tu nuevo novio?

La cara de Valeria se ensombreció. Ni siquiera sabía quién le había dicho esas cosas a Nicolás.

Valeria miró a al niño que había cuidado con dedicación durante cinco años, con sentimientos encontrados. La verdad sentía pena por dejar a Nicolás y sabía que estas palabras lo lastimarían.

—Nicolás, ¿sabes lo que estás diciendo? —Valeria habló con tono serio—. Dime, ¿quién te enseñó a decir esto? ¿Qué significa que "cuando tenga nuevos hijos ya no te voy a querer"? ¿Quién te enseñó esas palabras?

—¡¿Por qué me gritas?! ¡Tú ni siquiera eres mi verdadera mamá! ¡¿Con qué derecho me gritas?!

Nicolás gritó fuera de control y agarró un juguete que tenía a mano y se lo lanzó a Valeria con todas sus fuerzas.

Valeria se asustó e instintivamente se protegió el vientre con las manos.

—¡Cuidado!

Santiago se acercó y abrazó a Valeria. El juguete golpeó la espalda firme de Santiago y luego cayó al suelo, rompiéndose.

Valeria reaccionó y empujó a Santiago con brusquedad. Retrocedió varios pasos, alejándose de él.

La mirada de Santiago pasó por sus manos que aún protegían su vientre y luego se posó en su cara conmocionada. La cara del hombre se transformó y entrecerró los ojos...

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