Por fin llegó la gran noche donde Alejandra ganaría el campeonato.
Como había sido acordado desde el principio, ella ganó por mayoría aplastante. Los productores del programa, buscando llevar el rating a su punto máximo, decidieron invitar a Mariana para que participara en la entrega de premios.
Ella apareció deslumbrante en un vestido de gala, caminando con gracia sobre sus tacones de aguja mientras la multitud la ovacionaba. Se dirigió hacia donde estaba Alejandra.
Las dos mujeres se abrazaron en su momento de triunfo, llorando de felicidad. La imagen tocó el corazón de miles de espectadores. Los aplausos resonaron en todo el lugar mientras resonaba el himno de la victoria.
La transmisión era en vivo. Mientras tanto, en Villa Soneto, en el estudio del segundo piso, Valeria y Rafael seguían cada detalle del programa. Él comía papas fritas, con varias latas de refresco sobre la mesa. Para crear la atmósfera perfecta de "observar el drama", había montado un proyector.
Cuando vio a Alejandra y Mariana en su abrazo, hizo una mueca de disgusto.
—Por ahora fingen estar llorando de alegría, pero ya verás cómo van a llorar de verdad en unos minutos.
Valeria dejó escapar una sonrisa contenida. Finalmente, llegó el momento cumbre de la ceremonia. Mariana recibió el trofeo y con gran solemnidad se lo extendió a Alejandra. En ese instante, la pantalla gigante del escenario se sumió en la oscuridad.
Un segundo después, una grabación de audio se reprodujo a todo volumen:
Mariana: "Es cierto que fingí desmayarme".
Valentín: "¿Por qué te complicas tanto la vida?"
Mariana: "Porque yo... no sé tocar instrumentos tradicionales, ¡no sé componer para nada!"
Valentín: "¿Qué? ¿Entonces por qué dijiste que esas canciones eran tuyas?"
Mariana: "Esas canciones las compré, ¡y los derechos de autor están a mi nombre!"
¡El lugar estalló en caos total Los presentadores sobre el escenario se quedaron mudos. Toda su experiencia manejando situaciones imprevistas se quedó corta en ese momento.

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