Entrar Via

Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 160

Valeria enmudeció. Antes de que pudiera hablar, Lina y Rafael estallaron.

Lina gritó a todo pulmón:

—¡Santiago, no tienes vergüenza! ¡Andas preparando tu boda con Mariana y al mismo tiempo quieres quedarte en el mismo cuarto con Valeria! ¡Deja de ser abogado! ¡Mejor dedícate a la mafia! ¿No crees?

Rafael añadió:

—Como hombre de verdad te desprecio.

Santiago mantuvo la compostura y le dirigió una mirada casual a la recepcionista.

—Cuéntales sobre las habitaciones familiares del hotel.

La recepcionista le explicó en detalle:

—Claro que sí. Nuestras habitaciones familiares son suites independientes con dos recámaras y sala de estar. Cada cuarto tiene su propio baño, además la suite cuenta con cocina, dos balcones separados y área de lavandería.

Lina y Rafael se quedaron sin argumentos.

Santiago observó a Valeria alzando una ceja.

Valeria arrugó la frente.

—Este viaje es para Nicolás, somos una familia y no hay razón para dormir separados.

Santiago habló con tanta naturalidad que Valeria no pudo protestar por más tiempo.

De cualquier forma, no compartirían recámara, por la noche cerraría la puerta y cada quien dormiría en su espacio.

Ya en la suite, Santiago le permitió a Valeria escoger su habitación primero.

Valeria no se conformó con menos y eligió la que quedaba al este, con mejor iluminación y vista.

Era la recámara principal, que incluía un pequeño balcón privado.

Valeria subió su equipaje, lo acomodó un poco y después abrió la puerta de vidrio para salir a la terraza.

El hotel estaba en terreno alto, desde ahí se veían el pueblito junto al mar, las aldeas, el puerto y los hermosos campos como pequeñas joyas desperdigadas por la costa.

Justo en ese momento se escuchó el sonido de otra puerta corrediza desde el balcón vecino.

—¡Valeria! —Lina salió emocionada del cuarto del lado—. ¡Tú también tienes la habitación principal!

Al ver a Lina, el estado de ánimo oprimido de Valeria se alivió enseguida.

—¿Tú también?

—¡Exacto! —Lina miró los balcones separados por unos dos metros y medio con pesar—. ¡Si estuvieran un poquito más cerca, podría sin problema trepar por la noche y dormir contigo!

La lógica de Lina hizo reír a Valeria.

Lina quedó asombrada al instante.

—¡¿Me estás diciendo que Nicolás te quiere lastimar?!

Valeria movió la cabeza.

—Tampoco es que desconfíe de Nicolás, él es solo un niño, ¿cómo sabría de esas cosas? Es solo que estando embarazada prefiero no arriesgarme con cristales de procedencia dudosa, mejor que lo revisen.

—¡Ah, ya entiendo! —Lina guardó la pulsera en la caja—. ¡Se la llevo a Rafael ahora mismo!

—Perfecto.

Lina le entregó la pulsera a Rafael, quien contactó enseguida a un conocido. Su contacto le dijo que mandara la pulsera de inmediato.

Así que Rafael y Lina salieron a buscar una mensajería para enviar la joya.

Valeria regresó a su cuarto, justo cuando pensaba recostarse un rato más, Nicolás apareció tirando su maletita.

—¡Mamá!

Valeria se quedó quieta, se sentó y al ver su equipaje supuso lo que quería. Hizo mala cara.

Nicolás soltó la maleta y corrió directo hacia ella.

—¡Mamá, voy a dormir contigo esta noche!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás