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Señor Lafuente, su esposa ha pedido el divorcio hace tiempo romance Capítulo 821

Rebeca asintió con la cabeza.

—Está bien.

Se puso de pie:

—Con permiso, ahora vuelvo.

Dicho eso, dio media vuelta y se fue.

Harry quiso decir algo más, pero al verla así, se quedó con las palabras atragantadas.

En cuento a su disculpa, había imaginado que Rebeca tal vez la aceptaría, o tal vez le respondería con sarcasmo.

Pero esa reacción de Rebeca lo tomó un poco por sorpresa.

Por lo visto, sí había aceptado su disculpa.

Pero solamente eso: había aceptado la disculpa.

Y después... no hubo después.

Rebeca se integró enseguida a la conversación con los demás.

Como Israel, Rebeca y Cristian todavía tenían asuntos pendientes, después de comer y tomarse un café, no tardaron mucho en despedirse e irse primero.

En el auto, mientras Rebeca e Israel seguían hablando de algunos temas, de repente sonó su celular.

Era un número desconocido.

Rebeca lo miró y contestó.

—Rebeca, soy yo, yo...

Era la voz de José. En cuanto Rebeca reconoció de quién se trataba, colgó sin dudarlo ni un segundo, y de paso bloqueó el número.

Cristian, al verla reaccionar así, enarcó una ceja:

—¿José?

—Sí.

Cristian torció la boca, imaginándose de sobra para qué la habría llamado José.

Israel, tal vez porque no sabía nada de lo ocurrido la noche anterior, escuchó ese comentario de pasada sin meterse en la conversación.

Después de colgar, Rebeca y los demás retomaron el tema de antes.

Por otro lado.

Al ver que le habían colgado, José volvió a marcar de inmediato, pero esta vez descubrió que ya no podía comunicarse...

Habían querido hablar las cosas con Rebeca, pero ella no les había dejado ni un resquicio.

Silvia también estaba muy nerviosa:

—Con esa actitud, esto va para largo, van a pelear hasta el final con nosotros.

Y si de verdad llegaban a ese extremo, con las cuentas congeladas y los proyectos parados, aparte de esos 250 millones de dólares, las multas por incumplimiento de los otros proyectos también sumaban una cifra enorme.

Alejandra también tenía el semblante serio.

Si solo se tratara de los Estrella, tal vez presionando por ese lado todavía habría alguna manera.

Pero ahora Rebeca tenía a Tylerty detrás, y encima era alumna de Israel, con una relación cercana y de confianza con gente tan importante como Matías.

Ni hablar de ellos: ni siquiera los Lafuente se atrevían ahora a tocar a Rebeca.

Rita y los demás, por supuesto, también habían caído en cuenta de eso.

Desde que supo que Rebeca era, además, una de las principales accionistas de Tylerty, y que encima era alumna de Israel, Rita no había logrado quitarse esa angustia de encima ni por un momento.

Jamás se hubiera imaginado que Rebeca tuviera tan buena suerte...

Y no solo ella: ni Liliana, ni José, ni siquiera Natalia, hasta ese momento seguían sin poder asimilar del todo esas dos identidades de Rebeca: alumna de Israel y una de las fundadoras de Tylerty.

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