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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 301

Luca se quedó de una pieza.

—¿Un acuerdo matrimonial?

—¡Así es! —Liliana sacó de inmediato un documento de su bolso y se lo entregó—. Le pedí a alguien que lo redactara, puedes ir revisando las cláusulas.

Luca lo tomó con los dedos rígidos. Apenas le dio un vistazo rápido, sin molestarse en abrirlo para leerlo con atención.

—Mamá, no hay necesidad de hacer esto —dijo Luca, sintiendo que la situación era un tanto absurda.

Liliana notó de inmediato su reticencia a aceptar esas condiciones y soltó un ligero bufido.

—Si no quieres divorciarte, entonces tienes que demostrarlo. El acuerdo es muy claro: retrasarán el divorcio únicamente por la niña. Sin embargo, durante este tiempo, no puedes exigirle a Nati que cumpla con sus deberes de esposa, y ella tampoco ejercerá sus derechos como tal. Todo este arreglo es exclusivamente por el bienestar de su hija.

El corazón de Luca dio un vuelco. ¿Acaso Natalia estaba enterada de este acuerdo?

—Mamá, ¿esto fue idea de Natalia, o tuya? —preguntó Luca con voz ronca.

—Mía, pero también podría ser de ella —respondió Liliana, enfriando un poco su tono—. Luca, para ser sincera, no me agrada Denisa. Nati también le tiene mucho resentimiento ahora. Ella me enseñó el acuerdo de divorcio, y una de las cláusulas establecía que no podías llevar a Irita a verla a solas. Espero que cumplas con eso al pie de la letra.

Luca frunció el ceño profundamente. ¿Por qué todos culpaban a Denisa?

Ella no había hecho nada malo, pero tenía que soportar toda esa hostilidad.

Con eso en mente, Luca abrió por fin el documento y leyó detenidamente las cláusulas. Se quedó en silencio durante un largo rato.

Después de un momento, Luca habló:

—Mamá, me llevaré este acuerdo por ahora y te daré una respuesta más tarde.

Liliana sabía perfectamente que Luca estaba intentando ganar tiempo. Él no quería cortar de tajo el matrimonio con su hija, pues más allá de los asuntos personales, también había cuestiones de negocios de por medio. Así eran los hombres: siempre sopesando los pros y los contras para terminar eligiendo el camino que más les beneficiara, cerrando todas las demás salidas.

—Está bien, no te voy a presionar para que tomes una decisión ahorita mismo, pero tampoco puedes hacerme esperar demasiado —asintió Liliana, cediendo un poco.

—De acuerdo —murmuró Luca.

Cuando Liliana se dio la vuelta para marcharse, de pronto recordó algo y añadió:

—Nati ha estado casada contigo durante siete años, te dio una hija y ayudó a construir tu empresa. Si no le reconoces el mérito, al menos reconoce su esfuerzo. No puedes dejarla en la calle sin nada.

Luca se sobresaltó, pero respondió de inmediato:

—No haré eso, mamá. Lo que le corresponde, se lo daré sin falta.

—Y otra cosa, no vayas a creer que Nati se va a quedar sola si te deja. El hecho de que te haya dado sus mejores siete años no significa que nadie más la vaya a querer.

El cuerpo de Luca se tensó y apretó los labios con fuerza.

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