Entrar Via

Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 253

Rubén sintió un escalofrío en la espalda y soltó una risa nerviosa.

—No me malinterpretes, mi admiración por la doctora Ortega es cien por ciento profesional. Así que no seas tonto. Si ella se va, ¿dónde vas a encontrar a una mujer así? Es inteligente, sabe cómo sacar adelante las cosas, tiene un carácter tranquilo y se enfoca en lo suyo. Además, es bonita al natural. Es la mujer perfecta, la verdad.

Luca curvó los labios en una sonrisa cargada de sarcasmo.

—¿Bonita? A mí no me lo parece.

Los tres hombres a su lado no pudieron ocultar su asombro. La apariencia de Natalia muchas veces pasaba desapercibida porque su talento la eclipsaba por completo, pero había que admitir que poseía una belleza innata e indudable.

—Oye, ¿te estás luciendo, verdad? —se quejó Rubén con fastidio.

Luca pasó saliva. Pensándolo bien, Natalia no estaba nada mal; tenía una belleza sutil y atractiva.

Se terminó la bebida de un solo trago, sin hacer ningún comentario.

Después de tomarse en silencio la mitad de su copa, Fabio finalmente se atrevió a hablar:

—Luca, sé que estos son asuntos de familia y que no nos corresponde opinar. Pero, como tu amigo, tengo que decirte un par de cosas.

Luca volteó a verlo.

Fabio miró el líquido en su vaso y continuó:

—Sinceramente, creo que tú y la doctora Ortega deberían llevar la fiesta en paz. Dejen de hacerse la vida de cuadritos.

—¿A ti te gusta Denisa, cierto? —soltó Luca de la nada, dejando a Fabio de una pieza, con el rostro rígido.

—Yo... yo solo la veo como una amiga. No tengo otras intenciones —Fabio intentó ocultar su nerviosismo a toda prisa.

Luca giró el vaso en sus manos y soltó una leve carcajada.

—Al parecer, todos los que estamos en esta mesa escondemos secretos que nadie más conoce.

Los otros tres hombres clavaron la mirada en él.

Luca señaló a Vicente.

—Jimena te quiere pedir el divorcio y tú estás aterrado. Hablas mucho de vivir como te plazca, pero en el fondo te mueres de ganas de que ella cambie de opinión.

Vicente pareció desinflarse al instante; hasta los hombros se le encogieron un poco, y no le quedó de otra que reírse de sí mismo.

Luca luego se dirigió a Rubén:

—Siempre creí que no sabías nada de Natalia y me sorprende escucharte hablar maravillas de ella.

Rubén se puso rojo como un tomate y tartamudeó:

—Solo... solo pienso que una buena mujer merece algo bueno, no hay más. No te vayas a armar películas en la cabeza, Luca.

Ignorándolo por completo, Luca clavó su mirada en Fabio, que aún seguía algo sonrojado:

—Y tú eres el peor de todos. La tienes guardada en el corazón, pero sigues conformándote con ser su amiguito.

—¿Y tú qué? —lo interrumpió Fabio, sin achicarse—. ¿Qué pasa por tu mente? ¿Qué secreto nos ocultas?

Luca parpadeó, sorprendido por el contraataque.

Los tres amigos lo observaron al mismo tiempo, exigiendo que él también sacara a la luz algún secreto.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo