La verdad era que Pilar tenía un poco de dolor en las manos, pero hacía tanto tiempo que no veía a su hijo que lo extrañaba muchísimo.
Por suerte, el aeropuerto tenía un carril rápido y en menos de diez minutos ya estaban en el estacionamiento. Subió a Chiqui al auto y le abrochó el cinturón de seguridad. "¿Tienes hambre?".
"No".
Chiqui negó con la cabeza. "La abuela Camila me preparó unos pastelitos de leche, luego los calentaré en el microondas, te encantaban antes".
Chiqui había llevado los pastelitos de leche todo el camino, y Pilar se emocionó al verlos: "Está bien".
Cuando llegaron al hospital, Chiqui la apuró para que se metiera en la cama.
Chiqui calentó los pastelitos de leche y se los puso delante a Pilar. "Mamá, pruébalos".
Pilar tomó un pedazo y lo probó, estaba sorprendentemente delicioso.
"Están riquísimos".
"Sabía que te gustarían, antes eran tus favoritos". Chiqui se metió un pedazo en la boca. "Qué pena, papá...".
No terminó la frase.
Pero Pilar había escuchado "papá" y frunció el ceño. "Chiqui, todavía no me has dicho, ¿dónde está tu papá?".
Había despertado hace mucho y el papá de Chiqui no había ido a visitarla.
"Papá se fue lejos".
Pilar sintió un escalofrío en el pecho. "¿Se fue?".
¿Había perdido la memoria por eso?
"Mamá, papá va a volver". Chiqui trató de consolarla.
Pilar realmente no podía recordar nada y se resignó a abandonar el intento.
Con Chiqui a su lado, Pilar se recuperó rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos ya era la víspera de Navidad.
Después de una evaluación completa por parte de los médicos, que confirmaron que estaba bien de salud, Marcos finalmente accedió a dejarla salir del hospital.
Habiendo estado en el hospital por más de un mes, Pilar estaba tan aburrida que casi le crecían hongos. Tenía una idea vaga de su ocupación, diseñadora de joyas, e incluso tenía su propio estudio.
"Papá, después de salir del hospital, quiero volver a trabajar en el estudio".
Marcos no esperaba que, aun con amnesia, aún le encantara diseñar joyas. "Naty, eres mi única hija, espero que puedas continuar con el negocio familiar".
"El Grupo Bravo también tiene una marca de joyería, si te gusta, puedes encargarte de ella".
Pilar entendió lo que Marcos quería y, después de pensar un momento, dijo: "Bueno, me interesa mucho el diseño de joyas".

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